POEMAS
Yo quisiera
Quisiera enviar
la brisa al olvido
No quiero volar
como un dardo lanzado sin rumbo,
quisiera ver más
que un avión en el olvido,
quiero ser más
que un faro alumbrando
las tinieblas más profundas…
Pero sólo oigo aullar
todos mis sueños en un destino incierto
Haidelys Jiménez
Un hechicero acaba de suicidarse
con una pelota calibre treinta y dos
producto de un elogio
Hoy un conejo me habló de zapatos
aún no me entiendo
sin embargo
sigo perdiéndome en el camino
Andrés Perdomo
En la poza del patio de una casa verde
en Paraguaná, saltaba un pez hermoso
del color de una flor en un día de mucha
niebla, cuando algo terrible pasó: la poza
se secó y el pez sin agua finalmente se murió
Alexander Méndez
I
El fantasma se ve a lo lejos de aquella trampa
cuando el barco navega en el mar rojo.
Sin sentido alguno un muchacho pasa en su escoba
sonriendo al olvido.
II
Escucha el sonido de aquella muchacha:
son fantasmas escondidos en un barco
Dos escobas se apoderan de una trampa
Un fantasma rojo me acosa en el olvido.
III
El barco sonríe en el sentimiento profundo
Que el muchacho vive sin sentido alguno:
Son fantasmas aislados de la virtud
Las escobas sienten el amor amargo
Un libro sin palabras está en una trampa
cuando el rojo olvido se acerca y desaparece
Andreína Perozo
NARRATIVA
Un policía se dirigía a realizar un viaje a un pueblo llamado Valle Zarcillo; a medida que iba avanzando por la carretera la gente de otros pueblos le decía al policía que no fuera a ese valle misterioso, que allí pasaban cosas inexplicables.
El policía con dudas y curiosidad siguió hasta llegar al pueblo, llegó y comenzó a investigar esos relatos que se decían. Al llevar varios días de investigación encontró pistas que lo llevaron a un lugar donde se originaban esos relatos.
Era un lugar hermoso. Al policía pues le pareció que no era misterioso. Cuando tomó la decisión de marcharse, le llegó una luz esplendorosa como si fuera una ola que lo arropara. Se detuvo a contemplar esa luz maravillosa y sin darse cuenta vio allí el retablo de un santo, pues no era un lugar misterioso, era más bien un lugar místico.
Annie Tamayo
Paracaídas caían en la noche bajo el cielo azul cuando, de pronto, se oyen relámpagos y truenos que anuncian que viene la lluvia, lluvia que cae sobre el río.
En el río se reflejaban las gotas de lluvia y las luciérnagas que con su luz alumbraban el camino de los gallos, que asustados bajo la lluvia, se escondían al no ver el camino que los condujera a un lugar seguro.
Efraín Mendoza
Un japonés estaba en el restaurante de su casa con su esposa; luego van hacia el camión de la mercancía y bajan una caja de ajos cada uno, sin imaginarse que dentro de una de las cajas se encontraba una serpiente, la cual picó al japonés. Fue una mordedura de coral que mediante la reacción de su esposa no le ocasionó la muerte. El japonés ingresa al Hospital Central en un estado demasiado crítico que duraría tres días mínimo en observación, mientras su esposa muy preocupada esperaba afuera noticias de él.
Cuatro días después el doctor le dice que él puede marcharse a su casa, que ya estaba fuera de peligro. Cuando llegó a su hogar la esposa le dice muy feliz, “! Gracias a Dios estás de vuelta conmigo! Así que no perdamos tiempo y nos vamos de vacaciones a una isla donde podamos estar solos y disfrutar de los rayos del sol”. Pasaron varios días en la isla y llego el día del aniversario de bodas y él le regala un aro y ella lo recibe muy contenta y en ese mismo momento ella le da la noticia que estaba embarazada y a los dos los invadió la felicidad para siempre.
Iris Rojas
El Submarino iba por tierra a ensayar su recorrido cuando de repente venía la policía indicándole que salga de la vía porque no es permitido circular por tierra; el submarino nunca se detuvo.
El policía junto a sus compañeros de trabajo preparan el cañón y le disparan, el submarino empezó a llorar a la luz de un lucero porque el quería circular por tierra y no por el océano.
Johan Yépez
Un día una persona se trasladaba en su carro. Iba para el cine cuando de repente se le apareció un animal muy grande y feo, parecía una bestia, los ojos le brillaban como un lucero. Perdió el control del auto y se fue por un voladero y perdió el conocimiento. Ahí quedó hasta el amanecer. Cuando despertó ya lo estaban sacando del auto unos jugadores que iban para un juego de pelota.
José Antonio Fonseca.
Por una gran calle se encontraba un misionero con sus sueños, se sentía inseguro de si en realidad estaba hecho para ser eso. Él esperaba tener una señal para aclarar sus pensamientos, imaginaba que su vida tenía algo parecido a una hélice, ya que daba muchas vueltas. De pronto pasa por frente de él un pájaro rojo muy lindo y dijo: ¿Será ésta mi señal? Pero, ¿cómo saber si es para seguir siendo misionero o no?
-¡Ya sé! Si vuelvo a ver algo bonito y rojo sabré que ésa será mi señal.
Se sentó en un banco a orilla de la calle cuando de pronto se le acerca un señor.
El señor dice: “Manzanas, manzanas, manzanas a 500 Bs.
Cuando el señor de las manzanas lo despertó por sus gritos, el misionero le dice:
-¡Déme una señor! ¡Esa es mi señal!
Yurmay Nohely Pineda Vivas