COORDINACIÓN DE FORMACIÓN LITERARIA

Sistema Nacional de Talleres Literarios

                     

CIRCUITO LICEÍSTA DE LAS LETRAS

UE. Liceo Bolivariano “Pepe Coloma”. Cubiro.
FACILITADORA: VILMA BECERRA

TEXTOS


Cadáver Exquisito

Con la misma moneda
Me fui lejos de aquí
Amar en la luna
Y trepando hasta morir
Dios en un bombillo
Llovía tanto hasta con mangos
El amor es un arte de locos
Mira…! Como vuela ese perro
Angustia de sed viva
Y llegué hasta el cielo
Elemento neutro   
Que linda es la vida
Para que existas hoy.      


Retahila

Ali baba y los cuarenta ladrones,
Ladrones pescadores de lo ajeno,
Ajeno es el sol,
Sol que va buscando el día,
Día que no encuentra su cielo,
Cielo gran bostezo al alba,
Alba que pelea con las nubes,
Nubes que se rinden a mis pies.




Cuento colectivo

       La montaña retumbaba y las aves emigraban en revuelo de sus nidos. De repente, un grave sonido traspasaba el follaje. Era el oso frontino que con su pesado andar despertaba las alturas. Estaba hambriento y al divisar a María, la ardilla voladora, en lo alto de un árbol, maromeó hacia arriba para atrapar a su presa. Pero María, al ritmo del rock se burlaba y evadía al oso frontino, pues un cazador pasaba con su música y nostalgia a todo volumen. Quería observar cual de lo animales bailaba mejor para llevarlo al circo “Elvis Presley “.


Collage

Eternos rivales
Cayeron abatidos
Ternuras infinitas
Se reproducen como monte
Celebre con moderación
El talento nacional
Es inminente.
Ejecución de Sadam
Dios nunca quiso darme
La mano
Nuevos canales para difundir
Elogio de la pólvora
Fragmentos que narran la historia
Darle la concesión a la verdad.
Los cien del año
Saltan al ritmo del rock
Si no le gusta lo que ve
¿Qué esperamos?
Los leones a rugir
En su cueva
Corrupción amenaza
Mujeres desnudas.


La selva de Amoayi

Había una vez, el corazón de plena selva amazónica, un pequeño llamado Amoayi, que significa roca candente. Como es de suponer este niño poseía el don natural de hablar con los animales. Un día, Amoayi se perdió en la selva, debido a un hechizo de su propia madre que era una mala mujer y quería con un oscuro deseo deshacerse de él. Pero Amoayi al sentirse solo y extraviado calmó su angustia con lo que bien podía hacer. Al primero que encontró fue al zamuro y le habló:
- Zamurito, Zamurito, dime hacia donde caminar, en que dirección queda mi casa.
 Y el zamuro, con voz ronca y aire grave de adivino le dijo:
- Lo siento, pero unos terroristas del norte que quieren apoderarse de nuestras tierras y riquezas acabaron con todo el poblado, incluyendo tu familia y los ancianos, bombardearon con sus enormes pájaros de hierro desde lo alto. Yo creo que no hay regreso posible.
Entonces Amoayi, con el corazón hecho pedazos, se sentó en una enorme piedra a llorar. Han pasado muchos años y el todavía niño sigue allí llorando y alimentando con el rocío de sus penas un nuevo afluente del río Amazonas

Eiver Merlo. 4to año.
UE. Liceo Bolivariano “Pepe Coloma”. Cubiro.


Tu luz

Bendita la luz de tu mirada
Entra en mi corazón
Me dice quema tus alas
Cuando tu luz me arropa
La luz del sol se va desvaneciendo
A cuenta gotas
Tu luz me enfría
Y me hace ver más allá del amor
Tu luz es incomparable
Ella, al instante, traspasa el infinito.

Oswald Arrieta.4to año.
UE. Liceo Bolivariano “Pepe Coloma”. Cubiro.


Cubiro

Cubiro, cuando yo muera
Perenne recuerdo de ti llevaré
La plaza, la brisa
La imagen de ayer.

Recuerdo que a todos
Se lo cantaré,
Por ser tu Cubiro
Mi eterno placer.

Retengo en el alma
La dulce visión
De verdes colinas
Que impulsan mi voz.

Y la noche andina
Alumbra mi ser
En patios hermosos
De gran florecer.

Revivo en tu historia
Y en los pasos míos
Memorias y hazañas
De indios bravíos

Por eso Cubiro
Ayer como hoy
Te encuentras plantado
En mi corazón.

Liscarly Pérez. 4to año.
UE. Liceo Bolivariano “Pepe Coloma”. Cubiro.



Sueño

     El rostro del pájaro soplaba sobre el techo de las ballenas, mientras la casa del aliento llena del agua de las espadas ansiaba el piso de la tormenta y al hermano del fuego con toda la manzana del pecho. El rocío de las penas  del señor de los anillos semejaba una asamblea de espadas librada en la tempestuosa sangre de las rocas. Y entonces, desperté, para seguir habitando en la torre del olvido.

Eiver Merlo. 4to año.
UE. Liceo Bolivariano “Pepe Coloma”. Cubiro.


La Princesa Yeral

     La princesa Yeral con todo y su flamante título tenía alma de Cenicienta. Siempre a la espera de su dorado y gran amor intentaba en vano aclarar el paisaje oscuro de su ansiedad. Todos los días se asomaba a la ventana presintiendo la llegada luminosa de su caballero andante a caballo, y con espada, para defenderla. Pero pasaron muchas lunas y el rocío de las penas le acompañaba en las tinieblas. Cansada de esperar y desconsolada se dijo a sí misma:”Más nunca lo esperaré, me cansé de estar esperando a un fantasma”. Y resignada, se sentó bajo el árbol frondoso de su infancia y se durmió. Durmió con ese sueño profundo de la muerte y cuando en un milenio despertó vio al protagonista de sus sueños a su lado, embriagándola con su aliento.

Ella se dijo: ¡Qué raro! Después que dejé de buscarlo, llegó sin darme cuenta!!!  Sonrió, y a la invitación de su amado, se fueron a galope por entre el espeso bosque. A su paso, los árboles reían a carcajadas.

Yeraldy Pérez. 4to año.
UE. Liceo Bolivariano “Pepe Coloma”. Cubiro.
 

Reseña

      Enclavado como una esmeralda de preciado valor en la cordillera andina del estado Lara, Cubiro, pueblo de grandes riquezas, despliega su juego de colores día a día. En el amanecer, grandes cantidades de aves adornan el despertar de la aurora, impregnando de majestuosidad y música a tan maravilloso cielo. La montaña le da visibilidad al pintoresco pueblo de calles empinadas, de iglesias y casas coloniales, de plaza Bolívar custodiada por inmensos y añejos árboles, tan inmensos de corazón como su gente trabajadora y hospitalaria. Con el despuntar del día, se puede ver el paso del agricultor hacia su tierra de labranza para traer de vuelta a su familia el diario sustento, el pan nuestro de cada día.

     Cubiro con su naturaleza imponente y sus pausados y calidos seres humanos atrae tanto a grandes como chicos, ya que podemos disfrutar juntos sus lomas y cuevas, paseos a caballos y suculentas comidas que nos hacen suspirar por este paraíso a cielo abierto.

Carlos Luís Luna. 4to año.
UE. Liceo Bolivariano “Pepe Coloma”. Cubiro.


 La intuición

Como cualquier persona me gusta cantar, tanto así, que de tanto cantar y cantar me convertí en un cantante tan famoso como Marc Anthony. Y es aquí donde comienza mi tragedia. Un día que me disponía a viajar a Europa en una gran gira de conciertos por sus principales ciudades: París, Londres, Berlín, Roma, Viena, Ámsterdam, y en medio de la emoción de lo nuevo y el reto de presentarme con mi banda ante miles de espectadores, me vino un presentimiento profundo y sostenido de que no debía viajar. Era como una vocecita que me alertaba y encendía la luz roja par decirme: Stop. Entonces, decidí cancelar, ante el asombro de todos, mi viaje por avión, postergar la presentación e irme en un viaje mas largo por barco, creyendo así solucionar el problema que me presentaba mi voz interior. Después de cambios de preparativos y algunos desacuerdos entre nosotros mismos, logramos embarcarnos en una travesía hacia Europa. Había pasado solo tres días de viaje por el Atlántico, cuando misteriosamente alguien toca la puerta de mi camarote y al abrir, encontré una nota en letras muy grandes y temblorosas que anunciaban: “Este barco por la acción de una submarino secreto, se hundirá en quince minutos”. Mi corazón latía tan fuerte que parecía salírseme de la boca, me puse como loco e intenté avisarle al capitán y a todo los tripulantes, pero ellos me miraban con extrañeza y parecían no comprender mi angustia y mis palabras. El tiempo parecía correr su más veloz competencia. Comencé a sentir un ruido ensordecedor y le barco inició su viaje a las profundidades. Como pude, llegué hasta el final de la popa y salté al vacío, el agua fría me pellizcaba la piel en medio de un concierto de gritos y auxilios. Una fuerza ajena a mí me empujó y permitió que nadara y nadara sin descanso hasta la aparición milagrosa de una lancha salvavidas. Cuando llegamos a puerto, no sé cuanto tiempo después, me enteré    que yo era el único sobreviviente de esta tragedia. Al otro día, pude leer en los titulares de un periódico viejo que el avión en que me disponía a viajar había estallado en el aire. Desde entonces, he reflexionado mucho sobre este misterioso acontecimiento que marcó mi vida para siempre y me he dado cuenta que todos tenemos un sexto sentido que es la intuición, esa voz de las entrañas a la cual deberíamos estar atentos. Fue así como decidí dejar de cantar y volverme un historiador.

Oswald Arrieta.4to año.
UE. Liceo Bolivariano “Pepe Coloma”. Cubiro.

Programa Circuito Liceísta de las Letras
Liceo Bolivariano de Promoción Cultural Lisandro Alvarado,
Barquisimeto, estado Lara
Facilitador: Fran López F.


TEXTOS


Más allá del horizonte

Atrapas pasiones
algo más que eso …
puedes llegar a sentir
más allá  de lo imaginado,
a hundirte en el mundo
donde la escritura
es tu único medio de expresión,
todas esas rabias, iras y alegrías
permanecerán plasmadas para siempre

No te quedes atrás
intenta conocer algo
más allá del horizonte
donde un verso puede
llegar a ser más
que palabras y sentimientos,
donde un poema de amor
es un animal feroz
que se alimenta del corazón

Soy más que la luz
que alumbra tu camino
no me ignores!...
porque sin mi
no llegarás a tu destino.

Haidelyz Jiménez
                                                  


Madrugada

En una madrugada de llanto
Donde la soledad es su compañía
Se despierta su alma obscura
En busca de la alegría
La cabaña de pared frágil
Se agrieta con cada corriente
La cama se vuelve turbulenta
Por una realidad ausente
Aquí se vuelve a oír el viento
Anunciando la tormenta vibrante
Que con el despertar de las sombras
Llena más los vacíos errantes.

                                            Yurmay Nohely Pineda Vivas



Cálido como el susurro del viento al anochecer
como los pueblos de montaña que meditan a medianoche
es mi sentimiento que se oculta
en tus ojos como cocuyos
sutil respiro de un amanecer
de crepúsculos naranja y púrpura.

Jorge Carnevale



Esta noche

Esta noche te observo
en cada parpadeo veo tu rostro
suave delicado
Tu mirada eternamente profunda intimida
me hace sentir
que cada rayo de luna
es un panal de miel
que desvela la más dulce esencia
de ti

Sí, tan dulce, tan claro
pero a la vez tan obscuro

El misterio de tus ojos
cuando callas y me observas
me hace viajar
entre nubes de dudas
de miedos
de deseos

Eres tan dulce
pero tu mirada oculta
el más sublime misterio
que no descifro.

                                     Elizabeth Hernández


Ha detenido el tiempo

                                                A  Lucas…

Ha detenido el tiempo
sólo con mirar el pasado,
pudo arrancar del aire cada suspiro
Lucas ve el presente
como un vaso de agua a medio llenar
Siente cada escalón
                                 La vida
sube al infierno donde habita
me dice
“La palabra más gruesa es amor”

Las agujas del reloj hoy van en sentido contrario

Lucas perfora las nubes
desde la ventana de un piso dieciocho
Deja caer todos los sueños
en el último respiro.

Andrés Perdomo


Un día especial

He recordado hoy un día especial
Al comienzo fue común y corriente
pero al llegar la noche fue algo diferente
Iba por el parque caminando
como siempre
y en ese momento te vi
un hombre como ninguno
parecías no ser de este planeta
Me atreví a charlar contigo un buen rato

Luego nos despedimos
Y después de ese día
pasaron  muchos años

Hoy cuando te encuentro de nuevo
sé que en la noche en que te vi
ya tú no la recuerdas.

                                                Yohana Escobar
 

Ven conmigo

Ven conmigo, te invito a contemplar un nuevo amanecer en un lugar donde nunca hayas estado.
Ven no temas, abre la puerta y observa esos senderos que conducen a lugares maravillosos.  Iremos a pasear por los bosques azules de los tamarindos, es allí donde he admirado el nacimiento del día en el vuelo del pájaro.


Recorro la ciudad

Recorro la ciudad en busca de ti
No encuentro huellas de tu presencia
La brisa me recuerda la suavidad de tu piel
Mi paseo es lento como un día de lluvia
No olvido tus palabras
cuando nos despedimos la primera vez
“Todo comienza con la luna y un cielo desolado”
Miro un paisaje blanco
Al fondo estoy yo
de rojo
La luna es azul
Tu ausencia es un largo camino
sin destino.

Verónica Meléndez



Sólo silencio

Llueve, los truenos y relámpagos espantan en el mar, atemorizan a los pecesitos. No hay luz, solo silencio…La luna asoma lenta y pinta de plata el horizonte, los peces se asoman en el espejo del agua… El mar queda lejos del crepúsculo.

Catherine Romero


Soy campesina

Vengo del campo, soy campesina, he aprendido a cultivar mis tierras, a cosechar mis frutos, a regar mis flores. Perdida en el silencio de mis costumbres no sé si lejos de ti, campo, podré ser la misma.
Tú me has hecho humilde, campo, silenciosa y rebelde por tus senderos y  praderas frondosas.
Adonde vaya te llevaré conmigo en mis pensamientos silenciosos.

Andreína Camacaro


Símbolos de mi vida

Viento, tu fuerza me acompaña
Noche, tu obscuridad me oculta
Día, tu luz me desvanece
frente a todas mis angustias
Mar, tu furia es un espejo roto
Tierra, tu firmeza toca mi alma
Cielo, tú el deseo más profundo
de esta vida sin calma.

Yurmay Pineda

Programa Circuito Liceísta de Las Letras
Liceo Bolivariano Sanare, estado Lara
Facilitador: Fran López F.
Segunda entrega


TEXTOS


El salto del pez

 Las olas surgían y surgían sobre la faz del agua y las ballenas cantaban con una paz muy contagiosa, saltaban en el aire iluminado.
Desde un barco los marinos observaban en el aire dos aves de color azul como el cielo; mientras el mar bordaba mi nombre en el salto del pez, yo desde el borde de la tierra recordaba una melodía donde mi nombre era ola, plumaje de gaviota en pleno vuelo…Al atardecer las ballenas nadaban alrededor de la ola donde mi nombre era bordado por el pez plata, las gaviotas en pleno vuelo iban hacia el sur y el sol aún resplandecía fuerte e intenso.  Mi nombre viajó en una ola y se desbordó en múltiples burbujas sobre la arena.

Alejandra Pérez



La casa verde

La casa verde del bosque
la casa de todos los animales
la casa verde danza
en el vuelo del colibrí

Mariana Morales



Noche sin luna

Noche sin luna
Canto de grillos solitarios
Brama el viento entre los árboles
El cielo bate sus alas invisibles
En el corredor de piedra todas las noches
se siente el trote insomne de los caballos
Caballos que sufren la vigilia de sus dueños sonámbulos
Noche, no hay retorno posible
a tu lugar de origen.


                                                                  Jhonankis Colmenáres

Lluvia

Oigo las gotas del agua caer
sobre la montaña
como una dulce sinfonía
que celebra las formas de la lluvia
que se hace espejo
entre nubes y silencios profundos
Mientras, el cafetal rocía mariposas
en el secreto de la lluvia
que danza al ritmo del viento
Shshshshshshplifshshshshplafshshshshpluf….
canta el agua en busca del río.

Sasha Rumenoff



Luciérnagas

Al caer la noche las luciérnagas
viajan para gozar el silencio
de las estrellas.  Cantos y fiestas,
rondas vegetales en el aire.  Las luciérnagas
como ráfagas de fuego
despiertan la noche.

                                                                  Yusbeiry Alvarado




Llueve, un relámpago en el cielo
rompe las montañas del agua
y altera el silencio de la tarde

Un viento que viene de no sé dónde
sopla con un gran ruido
y una fuerza violenta
desarma las velas del barco

A lo lejos se observa
un cielo en calma
Asoma el sol
junto al arcoiris que desciende de las nubes
Más tarde  el arcoiris viaja en el viento,
en el vuelo de los pájaros.

Ainemix Figueredo



La tormenta

Mientras pasaba la tarde el cielo se nublaba: se acercaba una tormenta.  Un relámpago un trueno y las nubes se derramaron invadiendo los bosques.
A la mañana siguiente, todo estaba iluminado.  La tierra descubre sus secretos cuando llegan las lluvias verdes: flores y plantas embellecen el paisaje de verdes y amarillos y los pájaros sueltan sus canciones perfumadas de cielo.

Gladelys Pérez




Un día por la noche, sentado en mi porche escuché un extraño ruido que venía del jardín cauteloso me acerqué al ruido en compañía de mi perro… Quedé sorprendido cuando descubrí a mi amiga adornándose con flores que yo cultivo.

Jesús García



Mírame partir

A pesar de la distancia
y del ruido del reloj
aún recuerdo tus palabras
“Mírame partir”
Son puñales a mi alma
y balazos a mi sentir
Tu adiós lo llevo como una cita
a la que debo asistir,
asistir sin falta alguna
para mirar tus ojos de luna
y tu rostro de ternura

Ariannys Mendoza


Paseo

Un día decidí caminar libremente por la montaña. Me sentí muy tranquilo al escuchar las aves cantar y verlas sobrevolando por los árboles de un lado a otro.  Caminé mirando y observando lo bello que se mostraba el paisaje en ese momento: el verde estaba de fiesta.  Luego fue bajando la obscuridad y un profundo cielo estrellado ocultó los verdes y silenció el canto de los pájaros.
Decidí salir del lugar y al mirar hacia atrás sentí asombro al ver que la noche se apoderaba de la montaña indefensa.

Enrique Escalona



Amada mía…

Mi vida estuvo vacía, sin  una luz en mi obscuridad sin esencia. No existía la alegría, la felicidad. Mientras andando los caminos de mi vida conocí muchas personas. Pero ninguna que despertase una emoción en mí…Hasta que la vi: una linda muchacha, de cabellera rubia, baja estatura, una cálida mirada enamorada y una tierna sonrisa. Conversamos…Sentí que se encendía la luz en mi obscuridad.  Nos despedimos con un “hasta luego”.
Pasaron los días y no la volví a ver. Sentado en la ventana de mi cuarto contemplo el crepúsculo, me pierdo en el horizonte soñando con un reencuentro entre ella y yo…
Grité al cielo con voz llorosa: “Amada mía sólo me resta decir que los días de tu amor son retratos vacíos”.

Jesús M. Angulo F.

LITERATURA EN ESPACIOS NO CONVENCIONALES


Casa Hogar “Pedro Jiménez” Quíbor, estado Lara
Directora: Hermana Solansh Yépez
Facilitadora: Lic. Vilma Becerra


Compartir y celebrar al lado de las hermanitas y de los abuelos (siempre jóvenes) de esta casa hogar durante estos dos meses ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Un ejercicio continúo de la memoria que nos sustenta y de la alegría plena que se vivencia en la entrega y el amor. Es un encuentro lleno de aventuras y descubrimientos, siendo uno de los más importantes, que la palabra, en sus distintos ropajes, nos da la fuerza e identidad para saborear y disfrutar la vida, aun en condiciones físicas adversas.

En un ambiente de paz y rodeados por una generosa naturaleza, vamos juntos urdiendo la trama de todos somos uno, y el presente, se reviste de eternidad, esa que experimenta el niño en su juego, como pasaporte de entrada al reino de los cielos.

Puesto que la sabiduría y la esperanza tienen nombre de hombre y de mujer: Manuel, Laura, Carmen, María, Lucio, Pablo, David, Sergio, José Inés, Jesús, Cecilio, Ramón, gracias infinitas por esta hermosa travesía que espero seguir compartiendo.

Vilma Becerra Gómez

TEXTOS













David Rodríguez: 81 años

Viví algunos años en Caracas en la zona del Guarataro, pero soy de aquí de Quíbor. Viajé también para el Ecuador, Colombia y Perú porque yo trabajé cuando joven en el circo Razzore. Yo era cómico del circo Razzore. Yo hacía de payaso. La vida del circo es muy bonita, por una parte, pero por otra parte, es muy cansona también porque uno no tiene mucha libertad, siempre está metido dentro del circo, ensayando, inventando cuentos nuevos. Pero uno conoce muchos pueblos, países. Me gustó mucho Bucaramanga y Quito. Quito es una ciudad bellísima, tan grande como Caracas, pero mas señorial, conserva todo lo colonial y está entre montañas. Yo disfrutaba haciendo reír a la gente. Años después, cuando ya no trabajaba allí, este circo sufrió una gran tragedia, al barco donde viajaban naufragó y murieron los animales y todos los hombres y mujeres del circo. Eso fue grande, imagínese mi impresión, aunque no recuerdo en que año fue. Yo entré a ese circo, por que yo estaba viviendo en Caracas como le dije y fui como espectador y hablé yo con el jefe del circo, el viejo Razzore, y me aceptó como limpiador y de allí me pasaron para la carpa porque se dieron cuenta de mis aptitudes como cómico. Uno continuamente tenía que escribir chistes nuevos. En el circo, si no hay payasos, no hay circo. A los niños y viejos les encantan. Yo tenía unos cuadernos llenos de mis propios cuentos y chistes, pero se me perdieron todos. No me queda nada y ahora los extraño


Lucio: 75 años

Nací en Upata. Allí también nació el presidente Raúl Leoni. Como quedamos huérfanos una familia amiga nos llevó a vivir con ellos en Maracay y después en Caracas. En Caracas viví muchos años, pero esa gente se fue muriendo y me quedé solo. De nuevo, unos amigos me trajeron hasta acá donde estoy desde hace tres años. Ayudaré en todo lo que pueda a las hermanitas, hasta que el cuerpo aguante. Ellas son muy buenas, extraordinarias.













Laura Montilla: 97 años

Yo me enamoré muy jovencita de un moreno muérgano. Muérgano porque me puso la barriga y me dejó. Tuve un varón que vive en Caracas con los padrinos míos que lo criaron. No tenemos contacto, nunca me quiso, porque el dice que ellos fueron sus verdaderos padres. Yo llegué aquí hace tiempo porque una familia conocida, muy buena, me trajo hasta aquí. Dios se los pague, siempre hay gente que te da la mano, sin ningún interés, Dios bendiga a esa gente.
Siempre he sido muy tremenda, cuando era niña, en Chejendé, esa era campo sabroso, se sembraba y había vacas y becerros en todas partes. Yo le hacía maldades a los becerros, y ordeñaba a las vacas para molestarlas. A mí nadie me aguantaba y por eso estoy aquí, miré, con fuerzas para defenderme de cualquiera.









Manuel Martínez: 93 años

Me gusta mucho cantar. Escuche esto:

Amorcito consentido
Dime que te sucedió
Dime si estas enojada
Por lo que anoche pasó

También me gusta mucho leer señora y todavía puedo. Periódicos y libros, me gusta la poesía, ella viene de lo alto como la sabiduría. Parece que el sabio nace, el que sabe, sabe. No todo el mundo es sabio. Hay mucha gente que se forra en billete pero de sabia no tiene un pelo. Gente que no conocen ni disfrutan la vida porque les falta lo principal: la sabiduría, que viene miré, de allá arriba.


Laura Montilla: 97 años

La vida antes era muy pobre, pobrecita. Uno comía poco y así, comidita. No era una comida especial, comidita, comidita de pobre. Allá no encuentra usted sino el apellido nada más, todos se murieron, toditos. Mi papá no me tomó en cuenta, el se la puso a mi mamá y se fue. Esos hombres que no tienen responsabilidad. Mi mamá murió, recuerdo que ella era blanca, buenamoza, con los ojos azules, se llamaba Juana Francisca Montilla, ella trabajaba en los conucos. Éramos dos hermanitas, nos gustaba bañarnos en los ríos. Ahí nadie iba a la escuela, estábamos con Dios y María Santísima. Dios se los pague a los que nos trajeron para acá.













Cecilio: 76 años

Mi papá era cantor y jugador de garrote. Una vez viene un compadre hecho el avispao con él, y le corrió la maleta, entonces mi papá se puso bravo, pero le dijeron: “Estése quieto, que son compadres”. El decía, yo respeto pa’ que me respeten y viene el hombre y yo no se que fue lo que le dijo y lo agarró por las patas cará’ y le dio una sola batía. Entonces cayó patas pa’ arriba y entonces lo agarró por la mano, creo, ¿Va a seguir con la broma? Y se quedó quieto. Pero la batía que le echó, jajaja. Lo que quería era la hacienda de café mas ese saco. Pero el decía: “yo no juego con nadie, para que nadie juegue conmigo, respeto pa’ que me respeten”. Cuando no mataba una res, mataba un puerco pa’ los velorios y compraba un barril de cocuy, era una gran fiesta sí.


Sergio: 78 años

Yo soy de Quíbor. Yo vivía con mi hermana Zulay en el barrio La Libertad. Sembrábamos cebolla y tomate. En Quíbor antes nadie se metía con uno, podías estar tranquilo en la calle, con la puesta abierta, con tu carterita amanecío. Ahorita no, ahorita los ladrones matan a uno para robarle una Y que tenga en el bolsillo. Las fiestas eran buenas, buenas. Mira en la fiesta de San Antonio bailábamos tamunangue, eso es muy bonito. Aquí siempre hay fiestas y ahorita a la Virgen de Altagracia la trajeron pa’ acá y la llevaron pa’ La Ermita otra vez. Yo iba a las fiestas, puedo decir que disfruté mucho mi juventud.


Manuel Martínez: 93 años

Amor que ignora el temor
Y vierte su rayo feliz
Amor que nos da libertad
Ampara y ayúdanos

Bello, ¿verdad? Eso lo hace la Orden en la Logia. Hace mucho tiempo yo entré ahí, mucho tiempo. Esa gente sabe mucho, el Dr. Salas, ese es el que me dio clases allá en la Logia de Barquisimeto, ese sitio es calidad, es calidad. Cuanto cantó lo que cantaba allí me siento con vida. Yo soy de Cubiro, yo tengo allá una finca que vale un platero, millones. Se murieron todos, mi mamá Luisa Martínez, se murieron toditos. A mí me trajo para aquí ¿quién fue hermana? Ahh, me llegó de golpe José Napoleón Barrios y mi compadre Homero León, ese es calidad ¿sabe? Ese es una íntima persona

Del cielo cayó una carta
Y en tu ventana cayó
No se lo digas a nadie
Por eso te quiero yo

¿La escuchó? Eso es calidad doñita. Vamos a ver si me sigue llegando

Amor que ignora el temor
Y vierte su rayo feliz
Amor que nos da libertad
Ampara y ayúdanos

Cuando vamos a entrar a la Logia están miles cantando eso. Esa gente es muy sabia. Una vez uno de ellos me dijo: “Hombres como usted y hombres como yo no se amenazan, se matan”. Yo no se porque me dijo así. Yo creo que eso era un juego. Otra cosa, los presidentes, yo recuerdo mucho a Juan Vicente Gómez, yo comí allí, al lado de él y me daba billetes pesados, era un hombre que tenía mucha plata. Yo duré 12 años en la Orden, eso es calidad, pero no seguí porque Ramón Heredia me puso la piedra por puro gusto de él.












Laura Montilla: 97 años

Cuando yo era niña jugaba era con los muchachos, bueno, con las niñas también. Todo era grande y teníamos mucha libertad en Chejendé. El pueblo mío, me duele todos los días, lo cargo pa’ arriba y pa’ abajo, y a toda mi familia. Eso es lindo, algún día vaya usted para allá y vea lo pobre que es, es pobre, pero somos felices porque allá sirven y quieren al que llega, lo recibimos con los brazos abiertos, porque así es Chejendé, estado Trujillo. Todos los trujillanos tienen un corazón muy grande. En Chejendé, las montañas son puras matas de café. Yo ayudé a esgranar café hasta con los dientes. Los dueños de esa siembre de café eran los Peñas, esa gente tiene mucha plata, todas las haciendas eran o son de ellos, no se si vivirán. Vaya y me echa el cuento, queda cerca de Trujillo, la capital, vaya pa’ se enamore. Yo cargaba medio saco de café en la cabeza después de esgranarlo y también cargué mucho agua, por eso es que soy tan fuerte, a nosotros no se nos moría el hijo en la barriga. Hacíamos bastantes fiestas y bailábamos en los patios y tocaban cuatros y violines. A bailá joropo. Vivimos hasta que Dios quiera y para hacer el bien, pero sin sacarlo, haz el bien, pero no lo saques. Si no lo haces de corazón, no lo hagas. A mi me dicen, esa vieja si es entrépita, pero yo digo la verdad.


Carmen Pérez: 78 años

Mi mamá cantaba muy bonito. Ella tocaba lira al mismo tiempo, lo que ella cantaba la lira lo hablaba. Ella tocaba muy bien la lira, los muchachos, los hijos le compraron esa lira. Ella hablaba en la lira y sabía cuando una persona estaba cantando y tocando y se pelaba. Ella decía: “Se peló, se fue por otro lado”. Tenía mucho oído para la música. Ella se llamaba María Pérez de Pérez. Tocaba bellísimo, la gente se lo pedía. A veces, decía que estaba cansada y la gente no, le pedía que cantara y tocara. Mas que todo ella tocaba en la casa, pero también cuando la buscaban pa’ otra parte, así una fiesta pues. Fiesta hogareña, tipo cumpleaños. Ella la animaba. Mis padres celebraron las bodas de plata y eso fue como si se hubiesen casado ese día. Ellos hicieron una fiesta y había mucha gente. Eso fue en Barquisimeto. Ya todos estábamos grandes ya, y me acuerdo clarito de ese fiestón. En sus bodas de plata ella cantó también y se lució. Todos estaban fascinados. Mi mamá murió de 60 años, ya estábamos casados y todo y teníamos hijos. Yo tuve un solo hijo, pero ya está bajo tierra. No estuviera yo aquí, ah malaya. Pero para la gloria de Dios yo tengo trece años en el evangelio, los meses que tengo aquí no he podido ir a la iglesia cristiana. Una sobrina fue la que me trajo, pero nunca es igual, si yo tuviera hermanos o hijos otro sería el cantar. Aquí nos tratan muy bien, de eso no se dice, pero familia es familia. Uno viejo tiene su vida hecha, sus costumbres, tiene su biografía escrita desde que nació hasta esta edad. No es fácil acostumbrarse a aquí. Ya uno ha hecho toda su vida. Bueno, me tocó esto, pero lo pongo en manos de Dios.


¿Y qué hacías tú cuando chiquito?

Manuel:

Yo lloraba, porque sentía un placer por dentro. Y lloraba por otras cosas que no las podrás entender. Yo jugaba mucho trompo y lo paraba en la mano. El trompo bailaba mira en el aire. Y jugaba metras también. Yo gané jugando el borriquito. Siempre nos acompañaba un cristofué y un loro. Y el loro decía: “Aquí estoy contento por su compañía, el que pierda se gana una batía”. Ese loro si era famoso y bellaco. Siempre bailaba en una cuerda de alambre y diciendo cosas que sorprendían. ¡Yo no he visto loro igual caray!


Laura:

Allá en Chejendé nosotros abríamos huecos en la tierra y jugábamos metras. Pero lo que mas nos gustaba era corretear a los becerritos y cochinitos. Sólo nos comíamos a los grandes. Poníamos tres piedras y una olla y allí le echábamos la carne a los huesos y hacíamos la sopa, y a punto de doce, todo el mundo cogía su totuma o plato de tierra y comíamos sabroso. Por eso soy como soy. El sancocho era bien cocido y aliñado con tomate arrancado de la mata. Eso tenía mucho alimento, por eso es que soy como soy. Mala o buena, la comidita era una fiesta, la tomábamos con alegría.


Carmen:

Yo nací en Carora, pero me crié en Barquisimeto. Éramos siete hermanos pero quedamos cuatro vivos. En esos tiempos había mucha inocencia, no había la corrupción de ahorita. Entonces, nosotros jugábamos jueguitos sencillos, nos reuníamos así despuecito de la cena, como a las ocho de la noche y jugábamos cosas así como: ¿En qué caballito te quieres ir?, jueguitos de muñeca y jueguitos sencillos que no se usan ahorita. El del caballito gustaba mucho, se hacía cargando al otro en el lomo y correteando para tumbarlo. Mi papá nos decía: “Cuando mucho como a las nueve de la noche, porque tenemos que acostarnos ya”. Jugábamos con nuestros vecinos, nos reuníamos y a veces hasta jugábamos de escuela y bautizábamos las muñecas. Era todo muy sencillo y sano, no como ahora que todo es violencia.

Ramón:

Yo nací aquí cerca en el caserío El Salvaje cerca de Cubiro, en el páramo. Pasé mi infancia allí y jugaba mucho con mis hermanos. Jugábamos a la carreta. Hacíamos una carreta con madera y nos sosteníamos de las manos (llora y llora)


Lucio:

Ese es muy sentimental, llora de nada.


María:

Yo no jugaba porque a la mamá mía no le gustaba que uno jugara. Sólo nos ponía a pilar maíz. Pero no importa porque podemos jugar a cualquier edad, ¿verdad?


Manuel:

Cuando uno zumba el trompo el baila es pa’ arriba. El trompo volaba y caía encima de las hojas y luego rodaba. Yo estaba también en el colegio, con los muchachos, y yo les echaba todos los cuentos. Les decía: “Muchachos todos presentes, es un placer para mí, yo no hallo que contarles por eso me voy de aquí”. Y salían en carrera detrás de mí, pero a mí que va, no me agarraban, porque yo decía: “Paticas pa’ que te tengo” y me escurría. Los muchachos se morían de risa con esa vaina y yo, casi me orinaba.
A mí me gustan los cuentos y la poesía, mira que belleza:

Del cielo cayó una carta
Y en tu ventana calló
Échame los brazos negra
Por eso te quiero yo

Un cuento mira:

Yo tuve un gallo que lo llevé a Cubiro y entonces, el día de la feria, el gallo cantó: “Cocorocó, cocorocó”. ¿Y qué canta usted?, le dijo el perro y el gallo contestó: “El olor de las flores”.




Peña Tanguera

Laura (canta): Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo, platearon mi sien. Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que es febril la mirada, errante en la sombra…vivir, con el alma aferrada, a un dulce recuerdo que vuelve otra vez (aplausos)

Manuel (canta): Adiós muchachos compañeros de mi vida, farra querida de aquellos tiempos, me toca a mí emprender hoy la retirada, debo alejarme de mi buena muchachada (aplausos)

Laura: Decir tango, es decir Carlos Gardel. El fue quien lo trajo a Venezuela, para quedarse por siempre en nuestros corazones. Yo lo vi y lo saludé personalmente, así como usted me ve. Yo le di un beso en la mano. Era un hombre muy hermoso, trigueño, peo negro, de mirada penetrante. Otro cantante como Gardel no viene, hay muchos, pero de la calidad de Carlos Gardel no.

Manuel: Gardel cantaba: “Adiós muchachas compañeras de mi vida, con su presencia me han distinguido, me toca a mi abandonar a Venezuela, pero mi alma hasta aquí por siempre vuela”. Y esas muchachas se morían de amor.

Laura (canta): El día que me quieras desde el azul del cielo, las estrellas celosas, nos mirarán pasar…

Manuel (canta): Y un rayo misterioso, hará nido en tu pelo, luciérnagas curiosas que verán, que eres mi consuelo…

Carmen: Me encanta el tango, pero a veces la letra se me olvida. Esa música resaltaba a la mujer como una reina, como lo que es, pues.

Manuel: El tango era lo bueno, los sentimientos más hermosos ahí estaban. Creo que oíamos más tangos que música venezolana, porque en el tango sentíamos nuestra propia historia de dolor y amor. Por eso es eterno.

Laura: Yo lloré mucho cuando conocí a Gardel en Caracas, yo misma no me lo creía. Es lo más grande que recuerdo en mi vida. Ah mundo todo el mundo lo sintió en esa Caracas cuando se mató Gardel y se llora hoy cada vez que uno se acuerda de el.

Carmen: Se fue como un ángel, volando a las alturas.

Manuel: Porque cantaba como los ángeles. No ha habido cantante igual.

Laura: Por eso es inmortal. Está vivito y coleando en nuestros corazones. ¿No ves que no era de este mundo? Brilló y se fue rápido.

Manuel: Con Gardel conocí a la poesía de la vida y del amor.

Carmen: Lo sentimos tan nuestro como el Alma Llanera. Mi mamá lo adoraba y lloraba cantando sus canciones.

(Todos cantan con mucha pasión retazos de los tangos mas sonados)

Laura: Quiero que papá Dios me reciba en el cielo con Gardel al lado.

Manuel (canta): Yo adivino el parpadeo de la noche que a lo lejos va marcando mi retorno…volver, a vivir la aventura cuando allá en el cielo me encuentre a Gardel…