COORDINACIÓN DE FORMACIÓN LITERARIA

Sistema Nacional de Talleres Literarios

                    

QUE HACEMOS EN MIRANDA

 

LA COMUNIDAD Y SU ESCRITURA 2008

Casa Nacional de las Letras Andrés Bello
Unidad de Formación
Programa: La Comunidad y su escritura

Labor Comunitaria U.C.V.
Registro documental de la comunidad Alejandro Oropeza Castillo, Guarenas, Estado Miranda.

Responsable: Luz Marina Martínez
Primera parte

TEXTOS

Nancy Sanabria Peña
Oropeza Castillo

Yo soy Nancy Sanabria de Peña y llevo viviendo aquí desde el 69 y llego aquí, bueno, recién casada, inauguramos la casa y que te puedo decir. Bueno, nosotros íbamos a alquilar un apartamento en los Ruices y cuando bajamos del edificio, pasó una cuñada de nosotros y entonces, volvió a subir y nos dijo que ¡No! que eso era sumamente pequeño, que no era buena compra, que Elio ganaba nada más que sueldo mínimo y entonces, ganaba mil bolívares. Y ella subió con nosotros al apartamento y allí dijo: “no y los hijos, ¿dónde los van a meter?. Aquí no cabe un juego de cuarto”.
En aquel entonces el juego de cuarto venía con escaparate, peinadora y todo completo. “aquí de casualidad cabe una cama, no, no, no, no” y eran como las nueve de la noche “vámonos pa’ la casa a comer” nos dijo ella y entonces nos fuimos a Petare, ella vivía en una residencia donde están ahorita las torres de Petare y hizo unas llamadas a un muchacho que había perdido la mamá, bueno, un señor ya. Y nos fuimos a esa hora para el valle, entonces, él tenía como cuatro o cinco días que lo habían pasado para Caracas y él dijo: “yo no puedo darles nada en Caracas”, este, “ustedes, ¿tienen sus papeles del banco obrero?”En ese entonces, ahora INAVI, bueno, ni INAVI ahora es Ministerio del Hábitat. Bueno, y entonces, fuimos allá para donde el señor Antonio Pernía, que era hermano de crianza de ella, y eran dos hembras y la mamá había criado tres muchachos, entre esos Antonio. Él dijo: “yo lo único que puedo es en Guarenas”, y cuando dijo Guarenas yo me dije: “versia, Guarenas”. Primero, yo única hija. Elio no quería vivir en mi casa y yo no en la de él.
En mi casa, yo, única hija, tenía todas las comodidades e igual en la casa de Elio porque era el único varón que había en su casa. Y entonces, él nos dijo: “no, yo puedo en Guarenas, pa’ mañana si quieren, pa’ ayer si quieren pero...”, entonces nos puso a hablar con un muchacho que era como su padrino y nos llevó para acá. Y cuando yo vi esto aquí yo me dije: “nada, la odisea para llegar aquí”, porque tu tenías que agarrar transporte y no había transporte sino de Petare para acá.
Entonces, total que llegué y lo busqué al muchacho, de ese no me acuerdo el nombre, y él nos enseñó la maqueta de donde íbamos a vivir y él mismo nos trajo porque como le estaba haciendo el favor a Antonio y él mismo me trajo y yo enseguida le dije: “no, que va”. Eran de dos plantas las casitas pero estaban cargando agua, si había agua, pero no llegaba con fuerza. Y entonces, estaban los pipotes como decir de aquí a cincuenta metros. Entonces tu tenías que tener un pipote vacío en tu casa y luego irlo llenando porque los camiones en aquel tiempo tampoco tenían mangueras largas. No había estacionamiento. Nosotros no teníamos carro porque Elio lo vendió para casarse pero yo le dije: “mira y el carro, ¿dónde lo guardamos?”–“no, lo guardas allá adelante”. Mira, el carro no teníamos donde guardarlo y yo no iba a cargar agua aquí. Entonces me dijo: “bueno dame dos días”. Yo vine para acá un martes y..., no, mentira un jueves y regresé un lunes.
El lunes cuando regresé me vine con una tía y entonces, cuando llegamos allá él me dijo que me había conseguido en la mejor vereda de Oropeza Castillo. Adelante hay una panadería, hay un auto mercado y nos trajo otra vez, no, mentira, ese día nos vinimos nosotras solas preguntando y preguntando, no vinimos y llegamos aquí. Y esto era otra cosa, pero el monte de la vereda y eso solo, bueno, el solo hecho de venirnos para acá figúrate. Bueno, nos entregaron la casa un siete de marzo y nosotros nos casamos el 19 de abril.
Las vivencias aquí, pues, no me acostumbraba a hacer mercado aquí. Y lo seguía haciendo allá en Catia. Aquí había un solo mercado, que era el municipal, pero el mercado no era que vendía barato sino que dentro del mercado había pequeños cubículos, pequeños abastos y cada quien vendía allí.
La salud. Por lo menos, a mi se me enfermaba un muchacho y tenía que salir corriendo para Guatire porque el seguro era muy pequeño y no te atendían rápido ni nada. Casi siempre a los muchachos los llevábamos al hospital de Guatire. No podían toser porque si tosían, ya nosotros amanecíamos en Caracas. Osea, era como la mamitis pues. Y nos íbamos un día y regresábamos a los quince días. Y la odisea era el transporte también para Elio porque Elio tenía que entrar a las ocho y se iba a las cuatro y media. Los autobuses pasaban recogiendo a las personas y te tocaban la corneta y ya como te iban conociendo, te esperaban. Y los muchachos que estudiaron también les costó mucho. Ellos se quedaban en casa de los tíos y eso. Y por lo demás, bueno, yo era la más joven de las muchachas casadas por aquí. Julia ya tenía dos hijos, Magda tenía seis, la señora Luisa tenía siete.
Sabes que la integración con los vecinos fue muy buena. Yo, por lo menos, me siento feliz porque es como... primero, que yo no conocía a nadie. Después, que en mi casa era como decir pues, la casa de oro. Y llego aquí y figúrate. Mi mamá era de muy poco hablar y a mí muchas cosas de las que me enseñaron, me las enseño Julia.
Nosotros las primeras peleas que tuvimos aquí, Elio rompía un vaso y yo rompía una taza, entonces, llegó Julia y me llamó una vez y me dijo: “mira, cuando él empiece a gritar y patalear, déjalo que grite y patalee y haga lo que le dé la gana pero si tu rompes, rompimos un juego de Padi que después no pudimos recuperar, tenemos uno de casualidad, pero el juego completo que me regalaron, mi mamá tenía muchas amistades y yo recibí muy buenos regalos en mi matrimonio, y bueno, Julia me dijo: “cuando él se calme, tu le dices que a ti no te gusta esto, esto, esto...” y más nunca se rompió tazas ni platos ni nada.
Y otra cosa era que cuando él esté molesto si es posible la ropa que se quite tú la lavas porque él te va a pedir esa camisa y cosas así. Magda también me enseñó muchas cosas y teníamos dos viejitas aquí, que eran la señora Gina y la abuelita. Yo con la abuelita, pues, clase aparte. Y en las tardes nos sentábamos a hablar y eso. Yo creo que todo el mundo hacía las cosas temprano en la mañana y en la tarde hablar hasta bueno pues. Y así nos fuimos conociendo, todo el mundo es comadre aquí y padrino de alguien a excepciones. Aunque ya mucha gente se ha muerto, otros se mudaron o se fueron o vendieron.
Algo que ha cambiado es el servicio de transporte, la salud. Ya por lo menos tu vas a Guarenas y encuentras cinco, seis, siete clínicas, este, los centros comerciales.
Ya llegó un momento en el que, no tan rápido porque ya yo voy a cumplir treinta y nueve años de casada y este, yo duré como quince años haciendo mercado en Caracas, después me acostumbré. Ya ahora no voy a comprar en Caracas porque ya me acostumbré aquí.
La educación también, cuando nosotros llegamos aquí ni Trapichito, ni Menca, ni la Oropeza, esa de aquí subiendo existía. Bueno eso era una odisea para nosotros para buscar tierra. Nos íbamos un poco de muchachos.
Yo creo que los muchachos de antes eran más alegres porque si yo llego aquí en este momento en donde todo el mundo está cerrado, yo me hubiera sentido malísima. En cambio, en aquel tiempo, se integraban. Aquí no existía eso de que tú eres vieja para bailar, ni nada de eso, sino todo el mundo hacía un bochinche ¡juée! Jejeje. Todos los cumpleaños se celebraban, desde el más grande hasta el más chiquito.
Los muchachos hacían teatro, hacían lo que estaba en la moda, bailaban joropo, salsa, bolero, lo que tú quieras. Hoy en día no porque la tecnología a abarcado a los muchachos y entonces los muchachos ahora tu los ves con la computadora, eso, y muy poco comparten con los adultos y este, ya ahora no es como era. Yo le estaba comentando a Nancy, mi yerna, que era diferente porque en aquel tiempo, por lo menos Migdalia tenía once años cuando yo tuve a los muchachos, y ella agarraba a esos muchachos y desaparecía del mapa.
Yo tenía que esconderle la ropa nueva y meterla debajo de los colchones pero eso no valía porque la sacaba de donde fuera y bueno. Yo llegué aquí y jugaba muñeca con Raquel, Rosario, Migdalia, Yolanda, Caty. Jugábamos muñeca de papel hasta las diez y media, once porque Elio llegaba a las once. Y ahí todo el mundo desaparecía como si todo el mundo estuviera durmiendo.
En cambio yo veo que por lo menos, mis nietas están aquí ahorita y no es igual, ves, ni el mismo Jesús no se crió en ese ambiente de amistad, comparte con los hijos de aquellas muchachas con quien yo jugaba, pero no es igual.
Pero lo mejor de vivir aquí es que el carro te llega a la puerta. Relativamente todo te queda cerca y en mi casa era diferente porque mi mamá siempre vivió alquilada hasta que llegó una noche, se despertó y dijo: “hasta hoy” y empezó a buscar, claro, ella era, se puede decir que prácticamente sola porque mi papá llevaba la comida pero él no tenía que ver con luz, con la comida ni con dada de esas cosas. Él tenía otra familia y, este, no es que nos abandonó, pero de arriesgarse de alquilar un apartamento. Bueno, no.
Bueno, cada vez que yo paso por allí me acuerdo, hay un apartamento diagonal con el hospital de niños y nosotros vivíamos en una casa alquilada que tenía tres pisos, había teléfono, alfombra, de todo lo que tú te puedas imaginar y ella ya no quería vivir más alquilada y empezó a buscar para comprar. Después, encontró un terreno con plantas y árboles y llevó a mi papá. Él le dijo que él no era campesino para vivir allí y aunque eso sí lo hubiese podido adquirir para ella pero no sabía leer y entonces, ella no tenía quien la orientara y entonces mi mamá allí dijo que iba estudiar.
Cuando ella estaba en tercer grado, una amiga le consiguió para ser de camarera en la clínica Razzeti y allí, había una señora que se había mudado para el Amparo. Allá le asignaron el terreno, es decir, la parcela y empezó a fabricar la casa pero eso fue una odisea también porque como la casa estaba sola le robaban el material y pago el noviciado como se dice. En la casa en donde vivíamos, que era en Sarría, ellos tenían alquilado a un español que me decía el muñeco y él la orientó y todo eso pero a él lo llamaron de España y se tuvo que ir. Luego, la gente de por allí la orientaba y eso. Luego, llegó a ser la presidenta del barrio y hizo unas mejoras porque tú tenías que subir gateando, tenías que subir gateando porque eso era un cerro pero ella estaba feliz pues. Y a mí papá no le gustó eso y dijo que él no iba a vivir en ese cerro.
Bueno mi mamá con sus hermanos, algunos que en paz descansen, y sus primos empezaron a banquear el terreno, empezaron a ayudar y bueno, como ella sabía cocinar muy bien, y ellos le pidieron que les hiciera la… comida. Eso era subir gateando y entonces, yo me vengo para acá donde el carro te llega a la puerta y bueno, ya a todas estas, ya había escaleras en la casa y ya mi mamá le había puesto las tuberías blancas, las tuberías negras y ella, aparte de que era ingenua, no tenía profesión ni nada y cuando ya no trabajaba en la clínica Razzeti porque yo a los quince años me quemé. Bueno, nosotras duramos casi tres meses solas allí.
    Y bueno cuando yo llego aquí a Oropeza, pues, a mí mamá le encantó porque el carro te llega a la puerta y yo tenía más comodidades. Y aunque fuera la media noche, uno conseguía vecinos por allí y eso allá, pues, allá era diferente. Bueno, yo viví hasta que cumplí los quince años allá y me casé allá pero a pesar de todo, los vecinos de allá son incomparables: están pendientes, nos hablamos, todavía hay contacto. Todavía tenemos ahijados allá, bueno como quince. Entonces, eso debe ser que como uno creció allí y se crió como hermanos, así pues unidos.
Y aquí bueno, hay agua. Bueno, tienes agua que te llega la casa. En cambio, allá no porque uno tenía que cargar el agua. Bueno, una de las cosas por la que yo no acepté la casa es porque mi mamá NUNCA me dejó cargar agua. Mi mamá pagaba para que le llenaran los pipotes. Mi mamá compró las mangueras para los camiones para que llegaran a la casa y para subir a la casa son como setenta gradadas y todas esas gradadas las hizo mi mamá. En cambio aquí no. Aquí te llegaba el agua en la puerta, te llenaban los tanques. Aquí hubo que hacer, bueno todo el mundo catalogó a Elio de loco, pero Elio hizo un tanque subterráneo y después de que todo el mundo lo llamaban loco, pues, venían a buscar agua. Nosotros nunca nos quedamos sin agua. Eso fue cuando Walieshka tenía un año y ahora Walieshka tiene 35 imagínate tú.
En Oropeza todo era bien, bueno, ahorita es que todo se ha dañado con las drogas y eso. Y no es que se ha dañado… ¿cómo te diría yo?... como un San Agustín o algo así pero en realidad yo creo que a pesar de que yo me crié en el barrio y eso, fíjate que cuando Rhamses se casó, una de las casas estaba desocupada, ya mi mamá había muerto y nosotros no dejamos que él viviera allá porque él ya no estaba acostumbrado a ese ambiente. Bueno, ya aquello se veía más la droga y estaba dañado. Son muy escasas las familias a que los muchachos se les graduaron y bueno, los demás no siguieron, no se graduaron, los mataron o eso. Eso allá no era el ambiente para que se criaran los muchachos. Bueno, cuando ellos estaban pequeños, nosotros nos íbamos para allá y durábamos cuatro, cinco, seis meses y la casa aquí quien la cuidaba era Julia pero ya eso no era un buen ambiente para ellos.
Bueno, la experiencia de cuidar a mis hijos aquí no sé cómo es porque como cuando uno es pequeño siempre le están diciendo que esto es malo y esto también. Y cuando me casé, yo dije: “bueno, ¿y ahora?”. Uno trata de hacer, bueno, uno cree que lo está haciendo bien. Pero uno aprende con los ejemplos. Por lo menos, yo te puedo decir que yo aprendí de Magda. Ella estaba sola con seis muchachos y eso era, la ropa de la mañana limpia en la mañana y la ropa de la tarde limpia para la tarde y yo aprendía, por lo menos de allí. Siempre poner las pantaletas en un sitio, las medias en otro, aunque en lo particular ya yo sabía eso porque en mi casa también era igual. Y bueno a mí me encanta lavar pero a mí nadie me dijo que esto era así o asao. O como cuidar los muchachos. A mí más que todo me enseñó fue Julia: sacar los gases, la comida. A Rhamses la primera agua que se bañó fue en la playa. Bueno, el nació el ocho de enero y la vacaciones a mí me las dieron… bueno no, eso fue el primer baño que yo me di después de parida. Y fue en la playa, es que a uno le decían que uno no se podía bañar sino que uno sólo podía medio lavarse hasta los primeros cuarentas días.
Bueno, nosotros jugábamos dominó después de parida aquí en la casa: Carlos, Julia, Elio, yo. Y jugábamos en la tarde para que yo no cogiera sereno porque yo me tenía que poner una bendita pañoleta y unas medias para no serenarme. Y eso que relativamente nosotros éramos jóvenes. Yo tenía 21 y él 31, pero, ¿tú has visto? Es que ahorita las muchachas recién paridas no se ponen nada de eso. Y entonces, el primer baño que yo me di recién parida de Rhamses fue con Julia y Carlos en la playa. Y en verdad, ella me ha ayudado bastante que si esto es así y esto es asao. Ella me dijo que no le diera ideas a los muchachos, o sea, ya hoy en día tengo más experiencia, pero yo no era como Walieshka que cuando le dice a Jesús le dice: “cuidado te vas a escapar y en vez de ir a tal sitio te vas pal’ Buenaventura”, eso es darle idea, ves, yo no hacía eso por hacerle caso a Julia. Y muchas cosas así.
Aquí no hay nada malo. Dentro de las posibilidades, uno hace que todo sea bien. Lo único es que aquí no hay un sitio así de recreación, teatro, ballet, etc. Yo recuerdo mucho el matrimonio de Raquel fue bien chévere porque ella se casó un viernes y nosotros estuvimos celebrando hasta el domingo. Ese día estábamos haciendo un sancocho y todavía estábamos bailando jejeje. También los quince años de Migdalia y todo. Eso fue excepcional. La primera graduación que fue la de Migdalia. Aquí no podía pasar cualquier cosita porque la fiesta era inmensa, jejeje, y era para toda la comunidad, toda la vereda. Pero ya no es igual. Por lo menos, si ahorita alguien se gradúa ya nadie sabe nada. Antes, eso era fenomenal. Ya cada quien sabía los gustos de cada quien. Por lo menos, yo tengo un disco allí de Celia Cruz y Willie Colón que me regalaron en un intercambio de regalos en diciembre.
Pero me gustaría que hubieran más centros culturales para que los muchachos vayan. Pero ya no sería eso así porque la tecnología abarcó a los muchachos. Aquí ha llegado mucho damnificado, y no es que todos los damnificados son malos pero han deteriorado la comunidad.
    Sabes, me gustaría decirle a mi comunidad que, bueno, jejeje vamos a hacer otra fiesta muchachos porque estamos bien aburridos jejeje.Yo me siento bastante feliz de haber vivido aquí. Lástima que ya están viejos para que sigan teniendo muchachos y jugar más como antes jejeje.


Elio Ali peña

Mi nombre Elio Alí Peña y nací en Barquisimeto en el año 1938. Me vine a Oropeza Castillo en el año 68... en el año 68, este, esto era una urbanización que estaba prácticamente despoblada porque había muy pocos habitantes y a los que le adjudicaban la casa no, no se conseguían con ellos, muchos abandonaron, no aceptaron las casas, se fueron, bueno, nosotros insistimos y nos quedamos hasta la fecha de hoy. Nosotros escogimos Oropeza Castillo, bueno, porqué en realidad estábamos recién casados y la oportunidad que teníamos era esa, pues, a pesar de que nosotros teníamos posibilidad de quedarnos en Caracas, tratamos de hacer nuestro hogar... solos pues. Sin ayuda de nadie, o interferencia de nadie.
Bueno... esto era, bueno era..., como te decía anteriormente este no había agua, el agua tenían que traerla en camiones, este el transporte era... como se llama... era muy pobre el transporte en realidad. Los que trabajamos en Caracas y no teníamos automóvil teníamos que viajar temprano a eso de las cinco de la mañana que pasaba un autobús y si ese autobús lo perdíamos, entonces, teníamos que esperar hasta las 6 de la mañana. Y ya a esa hora era imposible circular para Caracas porque la vía era, la carretera vieja, era muy estrecha, con muchas curvas y muy peligrosa. Inclusive, si a un automóvil se le... tenía un desperfecto y se paraba, la cola que se hacía era sumamente... muy grande y llegábamos demasiado tarde al trabajo. Por eso teníamos que... como se llama, levantarnos muy temprano. Bueno, el resto, por lo menos el pueblo, era un pueblo igual a todos los pueblos de esa época, este, muy pocos habitantes y bueno, en realidad había mucha tranquilidad.
Con respecto a los espacios que habían, eran muchos espacios de agricultura, eran rosales, más que todo eran de flores, donde esta un mercado cada en el centro de Guarenas, un mercado de buhoneros, de agricultores y cosas de esa, eso allí era un rosal. Y está la urbanización esta, como se llama... el Torreón era también un rosal. Y había una sola calle, una calle que subía y por la misma calle bajaba. De esos cambios, el cambio que habido es que ha habido una explosión demográfica muy grande, este, Guarenas se ha convertido como en un espacio de dormitorio y está colapsado puesto que los servicios están prácticamente colapsados.  No hay planificación para urbanismo por lo menos.
Yo me imagino que, bueno me imagino esto, como..., si no se toman las medidas, pues, un desastre. Si no hay planificación para ampliar, como se llama...  la cuestión urbanística, sino se ven las necesidades de liceos, de escuelas, hospitales, inclusive agua, el servicio de agua que no es muy bueno tampoco, ya está fallando ya sin haber subido tanto la población está fallando y el aseo ha mejorado un poquito últimamente pero también es problemático, ya por lo menos los botaderos de basura no se dan abasto. En cualquier momento puede haber una epidemia porque en realidad no hay, no sé pues, no hay políticas de atender este problema.
    La mejor Oropeza era la de antes y era la tranquilidad y la oportunidad de dialogar con los vecinos, de hacer muy buenos amigos, inclusive, las generaciones que se fueron levantando intercambiaban, pues, entre las familias experiencias y cosas de esas.
En la actualidad, pues, se espera que haya una mejoría, por lo menos, con el transporte porque está colapsado. Las personas tienen que salir muy temprano para poder llegar a Caracas a una hora apropiada. Con la nueva planificación del metro, el metro que ya está hasta Guatire, sería una parte de la solución. Otra solución sería y que supuestamente está en proyecto una salida hacia la Guaira. No se sabe si eso sea aprobado o no. Y, este, creo que el futuro puede ser mejor si se toman correctivos como la planificación. Es necesario una planificación en todos los órdenes del estado sea salud, educación, alimentación, energía y por supuesto, recursos hídricos. Y hay unos asentamientos campesinos que están alrededor de la ciudad que si los ayudan y planifican bien la producción agrícola creo que esa alimentación puede llegar fácilmente a la zona y así, pues, tener fuentes de alimentación segura.
Y bueno, lo peor que tiene la comunidad. Bueno, no voy a decir lo peor sino que no es lo mejor, es que la desorganización, la apatía, como en todas parte. Generalmente las personas quieren que las cosas la haga otro y no participan. Se ha hecho el intento de formar el consejo comunal, por lo menos de la zona uno, se ha tratado de hacer un consejo comunal con las 420 familias que hay y solamente se ha logrado la mitad porque la otra parte no se pone de acuerdo. No hay, pues, confianza en lo que puede hacer la comunidad. Entonces, la gente lo que quiere es..., bueno, todas las personas critican pero no se integran a solucionar los problemas y los problemas se pueden solucionar cuando la misma comunidad lo detecta y busca las soluciones.
Mi vida aquí ha sido bien porque primeramente tengo muy buenos amigos. Muy buenos amigos que creo que es lo más importante, pues, en la vida. Este, tengo mi casa, mis hijos se han levantado aquí y bueno, tenemos más o menos todo lo que nosotros necesitamos para sobrevivir. Bueno, en esta comunidad mis hijos tuvieron una zona de casas. No había aglomeración de muchas personas y era más fácil la relación con los vecinos. Algo que no se da por lo menos en los bloques y superbloques donde hay una gran conglomeración de personas en un espacio muy pequeño y en donde todos los muchachos convergen abajo y se suscitan muchos problemas. Acá, pues, con muy pocas personas hubo, pues, mucho afecto entre las familias. Mucho cuidado con los muchachos
    Bueno, caramba, son varios momentos en realidad que a nosotros, bueno los descendientes de los que hemos llegado acá cuando se superan y son profesionales, técnicos o lo que sea y tienen sus familias bien formadas, y que cada familia ha aportado algo para esos logros de esos muchachos. Creo que eso es lo más importante de lo que hemos logrado acá. En realidad, yo veo esto como una evolución. En realidad, hubo una época en la fue pacífica y otra fue violenta y con razón, porque nosotros nos sentíamos oprimidos por las políticas que establecían los gobiernos para esa época y los sueldos no alcanzaban. Habían muchas necesidades y nadie nos atendía.
Pero posteriormente las cosas han ido mejorando pues mucha gente participa, bueno, no toda como hemos dicho anteriormente que la gente es apática, pero hay personas que en realidad están haciendo algo en la comunidad y en toda Guarenas y con eso se logra, este, que atiendan sino el 100% de las cosas, por lo menos que, en parte, atiendan las necesidades de la comunidad. Pero me siento orgulloso de mi comunidad, aquí en Oropeza Castillo y en cualquier parte de Venezuela porque Venezuela es una sola y no la cambiaría por ninguna otra.
Si pudiera ser el alcalde por un solo día, bueno, primeramente, no me gustaría ser el alcalde de Oropeza Castillo por nada en el mundo y en una circunstancia que se diera y tuviese la oportunidad de que la gente cambiara de actitud, este, fuese más solidaria, más participativa y que elevara su cultura su forma de proceder podría ser. Pero esa responsabilidad no se la deseo yo a nadie.
    De los momentos que recuerdo, bueno, los cumpleaños de mi esposa, mis hijos porque asistían mis amigos, los muchachos de la barriada y eso participaban. Bueno, yo considero que si hay la participación de las personas ahora que nos han dado el poder prácticamente. El poder para administrar parte de los recursos para hacer las mejoras. Si logramos eso podríamos tener una organización más humana donde exista una Casa de la Cultura, donde exista un espacio donde los muchachos puedan participar, bibliotecas, una orquesta de la zona. Yo creo que se podría, a través de la cultura, se podría modificar la actitud de las personas, la forma de ser de las personas.
    Si tuviera que pensar en alguien celebre aquí, en estos momentos no me viene a la mente nadie que sea ídolo. Para definir a alguien habría que intimar con muchas personas y yo tuve muy poca oportunidad de intimar acá porque yo trabajaba en Caracas, mi actividad era allá y venía en la noche. Y era solamente sábado y domingo y bueno, a parte, mis viajes al exterior también. Y ahora, que yo estoy jubilado, la gente no es de la época, es distinta.
Si me dejaran dar un consejo para los nuevos vecinos sería la integración. Tienen que integrarse a través de la cuestión cultural. Son personas que pueden tener mucho potencial porque, por lo menos, algunos son músicos, otros son pintores. Bueno, uno no sabe en realidad quien es cada quien porque si la persona se enclaustra en su casa, pues, nadie sabe el potencial que hay, entonces, a través de las cuestiones culturales, y que ellos se acerquen también, porque hay personas que vienen huyendo de Caracas por X circunstancia de la inseguridad de allá y luego, vienen para acá y no intiman mucho con las personas y si no hay diálogo, uno no puede saber quien es quien.
Aunque yo creo que a esas personas si hubiesen los medios para llegar a ellos se podría hacer porque repito, la cuestión cultural es lo que enlaza a todos. Y creo que por lo menos los liceos y las escuelas pueden cumplir parte de ese rol porque en las escuelas siempre se reúnen las personas con sus hijos, representados y autoridades y allí, se puede prestar de que se conozcan las comunidades pero siempre y cuando sea un programa bien dirigido y en realidad ahorita no hay esa posibilidad.
La integración cuando llegué fue muy buena porque había más comunicación y más solidaridad aunque ahora existe pero no como en aquella época. En el sentido de que si había una persona que tenia problemas, por ejemplo de alimentación como llegaron aquí algunas personas que quedaron si recursos después que les dieran sus casas, y bueno, la comunidad nos reuníamos y les conseguíamos para sus niños y su alimentación y muchos, pues, les tuvimos que conseguir el pasaje de regreso porque como los abandonaron acá sin recursos, bueno, ellos tuvieron que irse. Me refiero a que era buena la solidaridad, pues, que si había un enfermo y alguien pide que se lleve al hospital todavía existe esa posibilidad de que te ayuden. Lo más importante es la solidaridad en la comunidad.
Y bueno, el mensaje final es de esperanza de que se organicen no solamente Oropeza sino toda Guarenas, todo organizado con la participación popular, que cumplan con su función y que se intercambien ideas y programas entre ellos para que pueda el municipio crecer y que  se le exijan a las autoridades responsabilidad a la hora de la planificación, sobre todo, en la cuestión de salud. Aquí se abandonó la supervisión de los restaurantes, los expendios de comidas no tienen certificado de salud; las peluquerías, ahora cualquiera es peluquero sin hacer los cursos. Es que está abandonado prácticamente la vigilancia de la salud. Y bueno, eso es lo que yo opino para que se pueda tener una Guarenas mejor todavía.

 

LA COMUNIDAD Y SU ESCRITURA 2008

Trabajo realizado en la  Comunidad de Aramina con los jóvenes de Letras Juventud y sociedad.
Barlovento. Aramina de la Popa.  I Parte.


Rosa Amilta Enriquez de Vandes. 73 años.
Registro Claudia Vásquez.

Ay esa historia es muy larga bueno te la voy a resumir. No solamente fue que llegué aquí, sino que   llegue a donde llaman Aramina de los Cerros que es donde hoy en día  un parcelamiento eso fue en 1972, a fines de ese año llegué allá con el nombramiento  de maestra. Entonces allí encontré un localcito donde se daba clases  con 42 alumnos, pupitres y un pizarrón. Cuando yo llegue allá encontré que ellos estaban ya haciendo las diligencias para conseguir un terreno donde edificar sus casitas porque ya donde estaban eso era muy inaccesible, pues ellos estaban cansados de estar allá, porque inclusive la vía para ir para allá eran unos burritos, entonces ya los burritos se estaban muriendo porque ellos también estaban cansados.
Aja bueno, cuando ellos empezaron a tenerme confianza, ellos me comunicaron sus ideas, claro yo también los apoyé,  entonces ellos hicieron sus diligencias pertinentes, sus reuniones y todo y de diciembre en adelante se vinieron para acá y entonces construyeron ranchitos de paredes de zinc y techos también del mismo material y bueno y se vinieron tu sabes que siempre hay personas que, hay unos que se adelantan, otros que se atrasan pero siempre existe el factor miedo. Entonces cuando yo llegué el 7 de enero después de las vacaciones navideñas encontré que esto estaba poblado de allá de la esquina hasta acá.
Estos terrenos eran de unos perejimenistas y a  raíz de la caída de Pérez Jiménez dejaron esto solo, aja y ellos se fueron   para allá arriba tu sabes huyéndole a Pérez Jiménez porque tu sabes que como ellos no tenían maquinaria ni nada para trabajar el terreno, entonces eran agricultores, ellos tenían que este… trabajar con sus implementos como machete, todas esas cosas pues, para acabar con el monte y ellos como son agricultores tenían que vivir de lo que ellos sembraban y tu sabes que Pérez Jiménez atacaba todo eso, bueno tu no sabes jajaja, aja bueno vuelvo otra vez cuando llegamos aquí.
Cuando yo llegue aquí el 7 de enero encontré como te repito que todos estaban aquí y ellos me dijeron, no usted no tiene nada que buscar allá arriba porque todos nos vinimos,  inclusive se trajeron los pupitres y el pizarroncito y eso para acá y me ubicaron en una casa que era de la hacienda misma este… por aquí por donde esta un taller, que se llama taller La Asunción, por ahí era la entrada y entonces yo empecé a atender a mis muchachos bueno y a partir de ese momento la población escolar empezó a crecer más  y yo no tenía donde atenderles, se presentó el supervisor que venía de Higuerote y entonces le expliqué que humanamente yo no podía estar ahí estaba lloviendo y cayéndonos agua y todo ahí. Entonces nos cambiaron enseguida para una casa de Lian que era por aquí por donde llaman  Araminita por ahí por esa entradita, entonces ahí tu sabes la población creció más y más y  enseguida mandaron otra maestra y trabajábamos por turno y rapidito se hicieron las diligencias después que se hicieron las casitas. ¿tu sabes cuanto costó cada casita de esta?. 5000 bolívares  jajaja 5000 bolívares y  ¡como costó para que  la gente pagara eso!, porque tú sabes que la gente que vive de la agricultura, todo era distinto era lo del bolívar de plata pero para conseguir un bolívar imagínate, un agricultor que no le costaba. Bueno y pero cada quien se hizo dueño de su casita y pasando el tiempo hay muchos que vendieron y eso, pero fíjate que después los demás hemos reconstruido las casas y todo eso bueno.
Bueno entonces también esta escuela, ah conseguimos la luz todos trabajando unidamente porque en la unión es que se consigue todo, ahí yo me di cuenta que la unión vale mucho, unidos conseguimos el agua, la luz, el arreglo de la callecita y entonces mira esto fue creciendo,  esa parte de por ahí que esta allá al final, antes de llegar a la escuela, eso era puro monte por ahí mira ahora no hay ni un pedacito de tierra por ahí, aquí arriba tampoco.
Bueno la escuela empezó imagínate que había primer grado, segundo grado que la maestra estaba como loca, tercero, imagínate había hasta cuarto grado 2 quinto grado y un sexto grado imagínate tú lo  inmensa y un solo bedel y esa escuela permanecía limpiecita y como a nosotros nos dolió porque ¿tu sabes como construyeron ese local?.  Había un organismo llamado OLBER ese mandaba el material y el maestro de obra y entonces los obreros eran de la comunidad,  el representante que no podía ir a trabajar ese día pagaba su obrero y así se hizo, así también se hizo el dispensario, aja  bueno te hice un resumen, porque si te empiezo a contar todo minuciosamente no me alcanza el tiempo.
Cuando yo empecé a ser profesora había una escasez de maestros inmensa tu sabes que antes un sexto grado era como hoy en día un primer año bien hecho, bueno aja fíjate que mi primer nombramiento esteee….me lo dio mi mamá, quien me dio permiso fue mi mamá, mi mamá fue que aceptó pues para decirte todo, ella fue la que aceptó, pues porque yo fíjate que terminé sexto grado y entonces mi mamá me lo volvió a mandar a repetir. Me salió una beca para el Macaro  y ella no quiso que yo fuera porque yo soy de un pueblito que llaman El Clavo yo no soy de aquí, aja y ese pueblito no tenia vía de comunicación ni nada y entonces mi mamá decía, no de aquí a que esta muchacha vaya para Maracay de aquí que  cuando se muera yo no la iré a ver ¿ves?, entonces bueno, trabajando me gustó mi trabajo y eso y hasta la fecha bueno que  tengo yo estoy jubilada  yo empecé muy jovencita a dar clase y después de estar mmm… jubilada descansé tres años y quería tener la experiencia de un colegio religioso y trabajé 15 años en el colegio la Encarnación allá en Caucagua. Y un día digo Dios mío no, yo tengo que quererme y con todo el dolor de mi alma me tuve que retirar de allá.
 Mi infancia fue bastante bonita porque yo soy hija única y yo era como la reina de mi casa y fue bellísimo y por eso es que yo quiero tanto a los niños porque como a mi me quisieron tanto yo tuve mucho cariño y mucho amor. Yo jugaba muñeca, esteee ese jueguito de pisé, jugábamos una cosa que llamábamos escondite, tu sabes que por lo menos mataban la gallina les quitaban las alitas entonces con las verduras se hacia sopita y así uno iba aprendiendo a cocinar con las amiguitas, hacíamos arroz con leche,  los juegos de uno pues, nos visitábamos las amigas unas a otras, porque tu sabes las mamás eran amigas entonces tenían los hijos y éramos amigos.
Ah yo mi primer matrimonio fue a los 25 años,  me fue mal porque mi esposo no fue lo que me presentó pues.  Y luego cuando llegue aquí me veía sola porque ya mi mamá había muerto y todo eso entonces se me presentó un muchacho que todavía estamos casados, ya tenemos 40 años, fíjate que yo no lo conocía, lo conocí fue aquí y bueno el también vivía aquí.
 Aquí en Aramina está Mari Nare,  ese es un personaje al que queremos mucho porque tú sabes que en el campo hay muchas creencias que si el mal de ojo y eso entonces ella se dedicaba a eso y daba la casualidad de que ella llegaba ensalmaba a un muchacho y a ese muchacho se le quitaba esa fiebre imagínate a más de uno de los míos ella le quitó la fiebre que yo la conocí fue por aquí.
Aquí hay la creencia  del mal de ojo, que te estaba  contando porque aquí son muy apáticos con eso de los mitos, recién llegada allá  siempre llevaban al niño Jesús de la Palma tu sabes le hacían su reunión todos ellos ahí le hacían lo que ellos llaman “velorio” pero a eso yo nunca asistí porque fue después, antes de que yo llegara al pueblo solamente vi al niño una vez pero esa noche no sé quedo allá este ese es el único mito así que yo he conocido aquí. Mi mamá no me contaba cuentos así,  porque decía que me iba a asustar. Mi mama era costurera cosía de hombro, porque tu sabes que antes no vendían nada hecho, hasta la ropa interior había que hacerla.
La descendencia mía venía de la costa mis abuelos o mejor dicho mis abuelos no, mis bisabuelos, entonces se ubicaron en un pueblo llamado Carenero yo no había nacido, te estoy hablando de antes de 1900. Porque mi bisabuelo iba a comprar a la Guaira tu sabes no te voy a decir que eran embarcaciones pero el tenía su modo de trasladarse pero por el mar, aja, entonces ese señor era pescador, aja y él con sus realitos que hacia él iba a… o yo creo que existía lo del trueque también,  bueno y tú sabes que la tela no la compraba por metro, sino por vara y la vara tenia 84 cm. Esto me lo contaba mi abuela aja,  84 cm, entonces   había algo que me llamó mucho la atención, que ella decía que cuando iban a comprar tela por lo menos tela para hacer la ropa… este compraban una pieza porque no la vendían por parte  y habían colores que a ella no le gustaban, por lo menos ella odiaba el amarillo, el morado porque ella dice que se cansó de tanto usar esos colores. Aja bueno y después ellos se cambiaron a vivir a Higuerote,  a Higuerote no a Curiepe aja en Curiepe ellos tenían su casa bien hecha y todo, pero en el terremoto de 1900, porque mi abuela nació en 1875,  porque ella me decía que en el terremoto ella tenia 25 años entonces yo saco esa cuenta así. Ellos se quedaron sin nada, sin sus gallinas y sus cosas… así fué.



MarÍa Malena Nare:
90  años.
Registro: Ágata González. Trascripción C. Vásquez

Yo no me meto con nadien ni nadien se mete conmigo yo hago favor a too el que puedo hacerle favor, aquí viene muchacho, viejo, mozo too el mundo a que yo le haga favor, pa mi too el mundo es bueno pa mi porque tú sabes yo no me meto con nadien. Aquí vivo 45 años.
Bueno aquí en el pueblo, antes cuando era mujer,  criaba gallinas, criaba cochino, criaba ganao y ahora que toy tan vieja así, porque toa la vida he tenido eso ¿no? puros jetes, composturas, quebraduras de brazo, pata.   Puros picados e culebras, puros dolores de cabeza, cuando le picaba una culebra, .bueno curanos yo ensalmanos venir pa casa e mi, decí como se ensalma, claro ya eso es como es prohibido decirlo.
La cría de cochino y de ganao, .bueno que uno que uno le echa comida a los cochinos cuando chiquitos los preparas, le echas bastante comida y comen y engordan. Uno los vende y los mata, el ganao tu lo compras y lo crías con tetero aja y después lo pone a come pasto..
Aquí, bueno a veces celebran los carnavales too los años, pero a mi no me gusta eso, nunca me ha gustao eso porque yo me crie en Santa Lucía y me la pasaba corriendo por esos parques.
Tu sabes que antes cuando yo era pequeña no jugaba nadien, antes lo que se hacia era trabajá, y por eso es que hoy ta el mundo como ta pues porque nadien trabaja. Esos muchachos se crian tirándose en el suelo y diciendo groserías por la calle antes no, antes no era así, bueno a veces me entretenía asando batata y bebiendo leche y comiendo carne, jugando con rolos de palo a veces, una muñeca aquí costaba medio, pero nadien se la compraba a ninguno pa que no se entretuviera ahí huevoneao poque pa agarra una muñeca pa juga agarraba una rabia e yuca pa raspala pa hace casabe, pa lavala. De aquí too lo que uno consigue porque antes uno tenia cochino mataba cochino y comía cochino y comía  yuca y ñame que uno sembraba, pero ahora nadien sembra y cuando siembra alguien un palito e yuca una vainita vienen  3 y 4 y se la roban pa allá. Huy, mandogle  la diferencia que hay hoy es que nadien trabajamos ni hacemos nada, tu ves a toa las mujeres sentadas dentro e la casa hablando de la vida ajena o con otras pupupupu chica, que fulano es esto, que fulano es lo otro, pero pa entretenese poque no haya en que mas, eso es lo que pasa ahora antes no pasaba eso, porque la gente tenía oficio. Acá horita  se siembra muy poco, se siembra bueno yo hasta no hace mucho sembraba y tengo yuca sembrá, tengo ocumo, tengo ñame, mandarina sembrá, naranja, limones. Pa sembrá el ocumo, ah bueno con un pico uno pica la semilla y la mete. Todo eso que sembraba  lo  vendía, me lo comía y lo daba.
Cuando los picaban la Macagua, una culebra así pinta, así de tercio pelo venenosa siiii!, le rezalo y ya y si pue en di al hospital van y si no y si no puen di, no van.
Este caserío tiene más o menos comooo…. cuarentidos años, cuando yo llegué aquí no había casa, no había nada, puro monte y culebra y todos estos eran yucados, ocumados y toa vaina e la gente que habían aquí, toa la gente jalaban machete mija y jalaban escartilla es que usted no sabe na de eso. Jalaban machete, jalaban escartilla y se sembraba frijoles, se sembraba caraota, ocumo toa vaina.
Tengo horita 7 hijos varones y 3 hembras, la mayoría viven aquí conmigo, esa es la más chiquita esa es mi maraquita  pinta, así de tercio pelo, nietos uuufff, con esta tengo 2 y la otra tengo tres, con esta tengo dos varones y la otra tres hembras y palla tengo tres varones y pa aca tengo tres varones, tengo hasta bis nietos pues que te cuento, la que me falta es tatara nieto bis nieto tengo bastante tengo un poco no te digo que la mas chiquita mía es esa y tiene cuarentaños. Yo los sacaba adelante mis hijo porque tenía ganao, tenía chivo, tenía burro, todo lo que podía yuca, ñame, mapuey.


Señor “Trujillo”
Registro: Daniel Vásquez Roig


Tengo 47 años de edad, desde que nací viví aquí, luego me mudé un tiempo a Mérida en búsqueda de una economía más estable pero decidimos regresarnos al pueblo.

Lo mejor de este pueblo es la gente, de verdad que todos son muy agradables, pero cada vez esto se ha vuelto más inseguro y más peligroso, aunque yo pienso que podría ser mejor, pero debido a que es un pueblo pequeño, no hay tanto comercio ni negocios. Soy profesor particular de algunos alumnos de los colegios cercanos y también hago horas extras como taxista, trabajo en mi casa con los alumnos y en las calles. Actualmente vivo con mis 2 hijos y mi esposa. Cada día cuando me llaman para dar clases las doy, y si no salgo a dar vueltas con el taxi. En realidad el tiempo que estuve afuera de mi pueblo, me sentí extraño y de verdad que me siento muy cómodo con todo aquí. Solo que hacen falta varias cosas como agua…pero nada como el pueblo natal de uno.
En mis ratos libres, a veces salgo con mis 2 hijos a  jugar con ellos, ellos montan bicicleta.
Aquí casi no cuidan el ambiente, tiran todos los desperdicios en las calles. Muy poca gente ayuda. Hay que educar en ese sentido.



Víctor Arias
Registro: Eduardo Porco

De aquí de mi pueblo, me gusta como es la gente y todo el pueblo me gusta, se vive tranquilo. Trabajo en el colegio, soy vigilante en las noches de aquí del colegio trabajo de turno nocturno, y así voy trabajando y echándole a la vida…Vivo bien, vivo solo.
Yo nací aquí,  a los 18 años me fui Guatire pero empecé a extrañar a mi pueblo y entonces me regresé y  ya tengo 4 años aquí otra vez.
Aquí mi rutina diaria es así, en el día, hablo con mis amigos o duermo y en la noche trabajo. A veces planeo irme para otro sitio, si,  porque quiero avanzar no me quiero quedar siempre trabajando de vigilante.
En mis ratos libres, tomo con los panas y estoy con mujeres.
Con respecto a mi pueblo,  lo que se tiene que hacer es de vez en cuando limpiar las calles botar la basura donde es.

                 

CIRCUITO LICEÍSTA DE LAS LETRAS

Liceo Josefa Irausquin. Municipio Baruta.
Taller de Creación Literaria.
Facilitadora: Estrella Gómes


Miradas a la Casa


Giovanna Castillo (1ro de Cs)

Tal vez mi casa no sea en la que duermo, o  la misma donde vivo. Supongo que mi casa debe ser el templo de mi tranquilidad… Mi casa está en una ventana por donde me miran mis sueños,  mis ilusiones, vigilo mis temores y hasta rencores. En mi casa se ven las estrellas dentro de  una capa oscura que las cubre en mis lamentos, donde una señora me mira sin decir nada con su color blanco y su misterio oculto.



Yamil Alfonso (1ro de Cs)

Esta es mi casa
no es grande ni pequeña
sólo sé que es mi casa
oscura y sombría

Ni caliente, ni fría
sólo en ella siento calma
y te  hablo
estoy feliz porque nada me atormenta

Ni me daña ni me aleja
una luz me alumbra
y me siento con ella

Este lugar que anhelo
posee una llave
no es tangible
esta llave está con alguien
a quien  quiero
está en mi corazón.



Luís De Sousa 1º de Cs
  
Mi casa
 
Hogar de energías y alegrias
regaso de mi felicidad
anhelo llegar a ti
sumergirme en las tranquilas aguas
de la cotidianidad
después de la batalla urbana
anhelo llegar a ti
todos los días
 


Edweisser M. (1ero de Cs)

Suave es la brisa que choca contra mi cuerpo, las aves y el canto de los árboles amenizan mi caminata y callan mi voz, obligándome a admirar desde el detalle mas pequeño hasta el componente más grande. Al llegar al lugar, el río canta mi llegada , al entrar en sus frías aguas mi cuerpo se alivia y sin palabras doy gracias, admirando su belleza oculta a los ojos ciegos.



Mónica Cadena (1ero de Cs.)

Lo que es

La casa
es el ojo del huracán
Cuando salgo quiero volver
y cuando vuelvo
quiero huir

Me acompaña
tormentas y truenos
irrumpen el relámpago y la tempestad
que no cesan en mi casa



Camila  Riverón Pascual  8º grado

Mi casa
Cuando entro en ella
los problemas  no pasan la puerta
todo es posible
las tristezas son vencidas por la alegría
y el desconsuelo por e amor
en ella
todo es posible.






Mónica Medina

Sobre las manos…

Cerré los ojos,
sentí mi respiración
encontré vida,
alcancé mis manos
y encontré otras
No eran desconocidas
estaban en  mi espalda
cálidas y suaves
Pensé en mi hermana menor
Esas manos eran similares
confortantes
Mi hermana lo es todo en mi mundo
La amo



Así es

La tarde esta soleada y no me siento bien.
Requiero  un cielo gris
un clima frío
gotas de lluvia
 
Eres color gris
el frío
las gotas de lluvia que dañan el día.

Me gusta ese clima tranquilo
sin palabras de por medio que  distraigan
sólo nosotros, el susurro del viento, el aullar del los lobos, el cantar de las aves
nuestro aliento…





Me pierdo

Me pierdo en ti
en tus cabellos
en tu cuerpo
Me pierdo en tus palabras
cuando  contemplas el amanecer
Puedo ver como floreces ante mi
Me pierdo en tu boca roja y carnosa
el tiempo se me escapa
mientras
me pierdo en el inmenso mundo de
Tu ser.


Mariana González (8vo grado)

Siempre quise conocerte  
Nunca me  atreví, no pude descubrir
lo que había dentro de ti.

No sabes lo que  pienso, sufro y lloro por ti
Ahora me arrepiento de no haberte conocido.
Soñarte me da paz y tranquilidad
Sobre todo
Amor




Mercedes Pérez (8vo grado)

Ojos que no dicen ver

Esos ojos que ven más allá de mi mirada
que te hace inalcanzable
una persona  teme,  ama
sufre y llora
Deja que te alcance
que te ame
En este fondo oscuro
Yo soy tu luz.