• LA COMUNIDAD Y SU ESCRITURA
FACILITADOR: JOB JURADO
El objetivo primordial de un taller de literatura -pienso particularmente- debe tener mayor intención didáctica que pretensiones de formar escritores. Es decir, debe proponerse más a facilitar nociones elementales y herramientas escriturales (gramaticales y artísticas) que enseñar estilos o tratar de incentivar en el participante patrones ya trajinados tanto en el pasado como en el presente literario del país, puesto que esto último redunda en crear falsas expectativas en el participante, mal formándole, muchas veces, complejos de una espuria superioridad que, posteriormente, al encarar la realidad, es posible que lo haga estrellarse contra un malecón de desengaños.
En el contexto de nuestro curso, promocionado y dirigido por el T.E.L. circunscrito al Sistema Nacional de Talles Literarios de la Casas Nacional de Las Letras Andrés Bello, bajo mi apreciación literaria, estas jornadas con las comunidades fueron presididas por la creatividad ingeniosa de poetas latinoamericanos de la talla de César Vallejo, Pablo Neruda, Mario Benedetti, Federico García Lorca, Antonio Machado y Roque Dalton; seguidos por figuras clásicas venezolanas del siglo XX, tales como Andrés Eloy Blanco, Aquiles Nazoa, Arvelo Torrealba, Rafael Cadenas, Víctor Valera Mora, y otros poetas más contemporáneos como José Barroeta, Orlando Pichardo e Isaías Medina López; sin desestimar, por supuesto, a nuestros valores regionales como José Joaquín Burgos; Manuel Graterol Santander, Carmen Pérez Montero, Eddy Ferrer Luque, Luis Durán Rodríguez, Luis Mendoza Silva, Elys Rivas y Ramón Azócar –entre otros-.
Ya sabemos, de antemano, que las selecciones de poesía, nunca han sido ni serán completas. Siempre adolecen de algo, y más aún cuando, como esta, sea producto de un taller de literatura. Al final, toda la responsabilidad de la selección pesará en los hombros del coordinador de la actividad, Job Jurado Guevara. Lo que aquí se presenta ahora es producto del esfuerzo de los participantes en el taller, de su aspiraciones por debutar en ansiado universo de la publicación bibliográfica; y es, simultáneamente, tanto para el Ministerio de la Cultura, La Casa Nacional de Las Letras Andrés Bello y el T.E.L, un reto, asumir las críticas, tanto adversas como favorables que puedan generarse a partir de este muestrario poético.
Yorman Tovar