COORDINACIÓN DE FORMACIÓN LITERARIA

Sistema Nacional de Talleres Literarios

                                  

QUE HACEMOS EN PORTUGUESA


RED ESCOLAR DE LAS LETRAS   

Los presentes trabajos es la compilación de alumnos de la primera y segunda etapa de diversos colegios de los municipios Páez y Araure, los cuales fueron coordinados por la Lic. María Elena Monteiro, dicho programa se corresponde o han sido insertados en una publicación que llevará por nombre Sembrando Escritores.

CUENTOS

- María Alejandra Marcano ( 9 años )    


El conejo que vuela

Había una vez un conejo y su dueña que le leía los pensamientos a los animales y su conejo quería aprender a volar y le hizo unas alas para volar pero no funcionó.
Vamos al plan b y lo cubrió de plumas pero no funcionó. Ya se me ocurrió otra idea y sé que sí va a funcionar. Al ataque. Le puso un paracaídas y se fueron a la montaña y ahí fue como el conejo voló.







- Carmen Elena Barreto ( 9 años )   


GUSI EL GUSANITO

Había una vez un lindo gusanito que se llamaba Gusi que le gustaba cantar y todos los días cantaba. Y un día dijo yo quiero cantar en un concierto y fue para un concierto y empezó a cantar allá y fue el que ganó y se puso muy feliz.






- Wilson Lugo ( 9años )   


EL GUSANO QUE
QUERIA SER MARIPOSA



Había una vez un gusano que quería ser una mariposa pero no podía hacerse una mariposa tan rápido.
Un día lloró porque quería volar.
Al siguiente día se puso en un cocuyo y se puso tan feliz porque sabía que se iba a hacer mariposa y pasaron días y salió del cocuyo y salió feliz del cocuyo y vuela por el aire feliz.






- Gabriel Leal ( 11 años )   


LA ARAÑA Y EL SILLÓN


Había una vez una araña que se compró un sillón muy bonito y en la madrugada vino una mala araña y se lo quitó y colorín colorado este cuento se ha acabado.




       


- Michell Ereú ( 11 años )    


EL CHACAL Y SUS AMIGOS

Había una vez un chacal que estaba feliz al verse rodeado de un hermoso paisaje. Entonces vino la mariposa y le dijo: ¿Acaso estás alegre porque me ves?
Por muchas cosas, le dijo el chacal. Entonces los peces en el río dijeron Nosotros también estamos contentos. 






- Adonis Jiménez ( 9 años )   


EL PÁJARO

Había una vez un pájaro que paseaba por el campo y estaba corriendo y encuentra un pequeño gusano y el gusano le dijo qué raro me encontré un pájaro lindo y le dijo llévame a un árbol y le dijo a cual, al de flores bonitas.
El pájaro lo llevó y el gusano le dio las gracias y el pájaro le dijo de nada.





- Miguel Urbina ( 9 años )   


LA MARIPOSA Y LA ABEJA

Había una vez una linda mariposa que yo veía todos los días al llegar a la casa y yo la agarré. Tenía un amiguito que se llama avispa y jugaron pelota.







- Jelfrry Escalona ( 10 años )       


GRAINQUI Y NAZARETH   

Había una vez una linda ballena llamada Grainqui y una niña llamada Nazareth que fue a la playa y se estaba bañando. De repente la niña Nazareth se estaba ahogando. De repente llegó la ballena Grainqui y la salvó y vivieron feliz







- Pablo Perozo Herrera ( 10 años )     


EL GUSANITO Y LAS SERPIENTES

Había una vez unas serpientes que tenían mucha hambre. Entonces vio un gusano y dijo ya vengo, amigo voy a atrapar un gusano y lo persiguió y entonces casi lo atrapaba y entonces ganó el gusanito.





- Unay Cordero ( 9 años )   


LA ARAÑA

Había una vez una araña que vivía en el cerro y su pobreza y sus amigos le ayudaron y vivieron felices para siempre.






- Maoli Jiménez ( 11 años )   


EL PEZ

Había una vez una pecesita muy bonita que salió a pasear. Voy a buscar a mis amigos. Enseguida se fue y llegó a la casa de sus amigos les dijo vamos a pasear. Se fueron y estuvieron felices





- Paola Guerrero ( 9 años )   


LA MARIPOSA ENCANTADA

Una vez una mariposa perdida en el bosque.    Pero conoció un amigo y él la ayudó a buscar su camino.



                

• CIRCUITO LICEÍSTA DE LAS LETRAS

   FACILITADOR: JOB JURADO

CUENTOS


Hui Ting Ruan Li,    
 
Colegio Católico Nuestra Señora de Lourdes.   


La Pesadilla

        La puerta sigue sin abrirse. Llevo horas esperando. Anhelo descansar pero no me atrevo. Temo que él regrese y no me encuentre.
        Constantes pesadillas invaden mi sueño y me hace despertar en medio de la noche. Siento mis manos temblorosas y el sudor bajando por mi frente recorriendo las facciones de mi rostro. Atrapada en la profundidad del agua, tratando de salir a la superficie, se ha convertido en mi pesadilla de cada noche.
        Desde que Carlos regresó de España, todo cambió radicalmente. Son pocas las veces que logro verlo y cuando eso ocurre, él simplemente desaparece.
        No solamente su comportamiento era extraño, algo también estaba sucediendo en nuestra casa. Comenzaron a desaparecer los muebles de la sala principal, luego los de la cocina y así sucesivamente, quedando solamente unas cajas.
        El aire que solía respirar se volvió frío y vacío. Sentía a mi alrededor energías desconocidas. Cada vez que eso sucedía, mi cuerpo se debilitaba y en consecuencia permanecía dormida. Luchaba por no dormir para no sentir el agua salada entrando por mi garganta, impidiéndome respirar al llenar rápidamente mis pulmones. 
        Carlos regresaba una vez a la semana, se sentaba en un rincón de la casa y miraba con nostalgia nuestro álbum de fotos. Yo me quedaba sentada a su lado sin pronunciar una palabra, simplemente hacía lo posible por entender y compartir su dolor. Él me miraba y me decía cuánto me amaba, sin embargo, siempre se iba antes de escucharme decirle cuánto yo lo amaba.
        No hay palabra que pueda explicar mi confusión. Sabía que Carlos seguía queriéndome aunque sus constantes desapariciones me han demostrado lo contrario. Intenté olvidarlo para poder seguir mi vida, pero no podía abandonar la casa ni la vida que habíamos construido juntos. Así que decidí esperarlo.
        Pacientemente esperé durante días y noches. Las horas pasaban y la puerta seguía sin abrirse. Minuto a minuto, mi mundo comenzaba a derrumbarse. La respiración se hace cada vez más pesada. Ya dispuesta a rendirme, la puerta se abrió. No había nadie.
        Rompí a llorar sin poder seguir soportando esta cruel jugada que me deparó el destino. Tras desahogar mis penas, atravesé la línea que separaba la casa del mundo exterior. Guiada por un presentimiento caminé sin parar hasta que encontré a Carlos.
        Él estaba parado de espalda a mí con un ramo de rosas amarillas, mis favoritas. Se lamentaba en solitario por haberse ido y dejar que ocurriera el accidente. Al verlo llorar, volví a vivir aquella noche. Mi auto había perdido el control, choqué contra el puente y caí al río. Luché por salir pero el cinturón de seguridad me lo impidió.
        No estaba lista para marcharme. No podía dejar a Carlos, jamás podría hacerlo. Aún así, nunca me sentí tan sola a su lado. Yo podía verlo pero él no podía verme. Sólo había una cosa por hacer que cambiaría eso.
        Carlos dejó el ramo y se marchó despidiéndose de mí. Afirmó que jamás amaría a otra persona como lo hizo conmigo. Yo le susurré al oído que no habrá otra después de mí.
        Conduciendo su auto pasó por el viejo puente, el mismo por donde caí. Aseguré que mi pesadilla volviera a suceder, pero esta vez no sería en mi mente. Los neumáticos comenzaron a fallar, el auto se movía en distintas direcciones a gran velocidad sin que Carlos lograra controlarlo. Pánico e impotencia recorrían sus venas. Finalmente fue atrapado por la cólera de ese río maldito que sepultó mi alma obligándome a abandonar la vida. Ahora, mi peor pesadilla me ha devuelto la razón de mi existir.


                                  
FIN




Jaime Rafael César Colmenares,    
C.I. 19.957.024,    

U.E.N. José Vicente de Unda;   


Ana Sola Solano

Hace unos doscientos (200) años, existió, en un país del mundo, un lugar llamado “Valle del Sol” el cual era muy peculiar.
Todos los de por allí cerca, para esta época conocían ese valle y todo lo que a diario allí ocurría; a algunos les parecía curioso y otro poca cosa, pero a la larga este Valle era el tema de muchos.
Un día, llegaron unos extranjeros que eran familia de Los Valdez quienes eran muy conocidos. Josué uno de los sobrinos de los Valdez que acababa de llegar, al saber la historia pregunta a su tío Simón Valdez él porque ese Valle era tan peculiar y obtiene como repuesta que ese Valle es tan singular porque por allí residía Ana Sola Solano.
El tío de Josué, le cuenta, que Ana era una jovencita como cualquier otra, tenia familia, amigos, en fin, una persona normal. Sus padres tenían mucho dinero pero dicen que era obtenido de mal manera; unos dicen que del robo, otros dicen que de hechicería y  otros  que de el tráfico, son tantos comentarios que no se puede precisar cual es el verdadero.
Ana también tenía un hermano mayor, de él no se supo mucho después que murieron sus padres de una forma muy misteriosa, dentro de su propia casa y sin saber el motivo, ya que estos señores no tenían mucha relación con sus vecinos, puesto que la mayor parte del tiempo la pasaban fuera de la casa.
Solo sé sabia que Silvio,  el hermano de Ana la visitaba anualmente en la madrugada muchos cuentan que se bajaba de una limosina negra escoltado por muchos hombres, llamaba a Ana y le daba dinero y flores, luego Ana se montaba en la limosina e iban al cementerio donde estaban enterrados sus padres, llamado “Cementerio Jesús Crucificado”  le colocaban flores a la tumba de sus padres y después de un momento se retiraban de allí, Silvio llevaba a Ana a su casa y después se iba.
Esto ocurrió sólo durante cinco años después no se supo más de aquel hermano de Ana.
Ana ahora si estaba sola no tenia a nadie, ni a sus supuestas amistades, el dinero le sirvió para unos cuantos años,  la casa fue lo único que conservó. Han pasado años y esa casa, allí en medio del Valle está intacta.
Con el pasar de este tiempo Ana se echó al olvido. Solo la veían en las madrugadas esperando a un hermano, el cual nunca llegaba; estaba tan abandonada que comenzó a ser motivo de espanto para los que vivían por allí.
Solo los más curiosos se atrevían a asomarse por las  ventanas, para ver hacia el interior de la casa pero nunca lograban ver algo, Ana ya parecía un fantasma, nadie la podía ver mientras no fuera madrugada, ya nadie sabía como era ni como estaba.
Josué, durante varios días tenia mucha curiosidad por ir al Valle del Sol, aunque ya su tío le había advertido que no se acercara por este Valle, podría ser muy desfavorable. En una tarde, sus tíos no estaban y sus padres ignoraban la historia, por lo cual le dieron permiso para salir.
En el camino Josué se encontró con otros niños traviesos, sostuvo una conversación con ellos en la cual hicieron una apuesta de una bolsa de caramelos los demás niños apostaron a que  Josué no se atrevía a ir a la casa  de Ana Sola, llegaron al Valle del Sol y se dirigen a la casa de Ana, ahora a Josué le tocaba lo peor, tratar de ver a Ana; el se acerca a la ventana, al principio no veía nada pero después de un instante ve salir de un cuarto a una mujer que según el se veía joven pero muy abandonada, Josué temblaba de miedo,  Ana lo ve se acerca a él y  le deja en la mano una fotografía manchada por una gota de sangre, en ese momento Josué sale corriendo a la casa, busca a su  tío Simón y le contó todo lo sucedido, incluso le mostró la fotografía, el tío Simón la toma, la observa y allí estaban Ana su hermano Silvio, y sus padres Flora y Elio Solano, por el reverso de la fotografía decía ¡Que bella era mi familia! Y estaba escrito varias veces y al final decía “gracias por comprenderme no hay más nada que hacer”.  El tío de Josué quedó  muy sorprendido de todo lo que había ocurrido. Pasaron días y ya había llegado la hora de que Josué se regresara a su verdadera casa con sus padres, él se despide de su tía Andrea y su tío Simón quien le dice a Josué que conserve la fotografía,  quizás ese era el deseo de Ana.
Pasaron varios años, ya Ana no volvió a salir más en las madrugadas, nadie volvió a saber más de ella pero la casa permanecía igual.
Josué ya era un hombre hecho y derecho y volvió a visitar a sus tíos Simón y Andrea, después de llegar a casa de estos y saludarlos le pregunta a su tío Simón el cual ya estaba mayor, por Ana Sola, su tío le dijo que no supieron más de ella ni en las  madrugadas.
En la mañana del día siguiente Josué decide ir a la casa de Ana, llega al Valle del Sol se dirige a la ventana y logra ver a una anciana dormida en la puerta del mismo cuarto donde el había visto salir hace muchos años a una mujer, era Ana Sola Solano y tenia una nota en la mano que decía como la última parte de la fotografía que Josué conservaba  “Gracias por comprenderme no hay más nada que hacer”.
Aunque esta historia no tuvo un final feliz fue muy importante para Josué y él  recordó por el resto de su vida aquella Ana Sola Solano.

FIN




Reinaldo Josué Arrollo Pérez
C. I. 20.317.161   

Colegio Bautista “Jesús, Maestro y Señor”   


El  poder de la alabanza.

En la mansión Exwarmón mejor conocida como la mansión de los cantos y las melodías, habitada por músicos que tocaban diferentes clases de instrumentos y vestían con tónicas de color azul rey y en sus cintura un cinto de piedra esmeralda. La vestidura de los Cantores poseía en el cuello, mangas y parte baja de sus vestiduras, hilos de oro y de plata con piedras de zafiro en sus puntas y en su espalda tenía una capa de color rubí.  Solo existía  una vestidura única entre los nombrados y era la de Ahías (que significa amigo de Dios) un joven huérfano de padre y madre el cual vivía en la mansión. Este traje fue especial porque una vez entregada a él, Dios lo recompensó con otras piezas de mucho valor esta eran la cruz filigrama, que es una joya Bikinga hecha con hilos de oro y plata con piedras de ónice y diamantes incrustados a su alrededor,  la corona, el cinturón y la capa por ser un alma pura. El vestuario era de tela blanca brillante, con el borde del cuello, de las mangas y parte baja del vestido color dorado, con un listón  entretejido de hilo de oro en su cintura  Todo el vestido era de  seda fría y encajaba justamente con la capa de color roja que llevaba puesta.
    Todos los habitantes de Exarmón se hallaban bajo el dominio del Sr. Pitte, quien había heredado de sus padres la piedra del caos.  Era una piedra de diamante de forma esférica de color rojo y la fuente de poder, la cual se decía que eran pequeñas estrellas resplandecientes que variaban de color.  Esta herencia se encontraba en el sótano guardada en un cofre de oro cubierta por una capa de cristal que la resguardaba.  Una noche cuando los demás dormían, Ahías se levantó de su cama y cuidadosamente se dirigió al sótano para abrir el cofre que había escondido el Sr. Pitter días atrás allí, silenciosamente abrió la puerta del sótano encendió la luz, bajo las escaleras  tomó el cofre pero al tratar de abrirlo se le cayó de las manos cayendo al suelo y esparciéndose su contenido por todos lados.  Ahias al ver la piedra del caos, sintió un enorme deseo de tocarla, pero al tomarla entre sus manos ésta le trasmitió todo el mal que contenía haciendo desaparecer todas las cosas valiosas puestas por Dios en él y lo convirtió en un demonio despiadado capaz de destruir no sólo a la fuente de poder sino también a todos que la protegían. Aún dormidos, los habitantes de la mansión pudieron sentir un ambiente maligno que los hizo despertar y salir de sus cuartos para ver lo que ocurría.
    Ahias convertido  en caos traspasó las paredes del sótano  hasta llegar a la sala, al verlo, todos se asustaron por su forma demoníaca, su apariencia era otra, con forma cadavérica, sus ojos encendidos en llamas, su traje de seda había cambiado a color negro, su vestido cubría el esqueleto como las plumas cubrían al cuervo, y en sus mano esquelética derecha sujetaba una antorcha de platino encendida en llamas.  Arrojaba caos de su mano esquelética izquierda rayos eléctricos, pero la fuente de poder neutralizaba su ataque. Y mientras caos trataba de destruir todo los cantores  empezaron a cantar y los músicos a tocar con una fuerza y sentimiento indescriptible haciendo que la fuente de poder brillara con tanto fulgor y fuerza que caos quedó inmovilizado y se redujera hasta hacerlo desaparecer.
Una vez que todo volvió en calma, todos observaron que Ahìas era el que faltaba en la mansión. El Sr. Pitter explicó que seguramente fue el que debió tomar en sus manos la piedra del caos, explicó también que la maldición de la piedra solo destruía matando a caos. La tristeza por la pérdida de uno de los miembros se sintió entre las paredes de la mansión durante un tiempo.   5 años después de lo ocurrido una mujer llamada Fidelidad, daba a luz un niño,  que al nacer dio un grito que fue agradable a los oídos de los que los rodeaban. Decidieron llamarlo Judá, una palabra hebrea que significaba “Alabanza”.   Judá en su niñez estudió canto.   Contaba 15 años cuando en el atardecer de un día, le fue entregada una carta que decía:   
“Para Judá:  Se le invita cordialmente para mañana al anochecer a una Asamblea musical con la ocasión de brindarle la oportunidad de probar su talento musical La reunión se hará en el salón Musical. Att: Sr. Pitter”    Al leerla, Judá sintió una emoción en su corazón y con esto se fue a dormir.  Al día siguiente, al amanecer,  las aves comenzaron a cantar, y llenas de alegría no cesaba su canto, el jardín de la mansión amaneció como en tiempo de primavera humedecido por el roció de la mañana.  Observando Judá por la ventana pensaba que el día era perfecto para demostrar que podía ser miembro de la coral.  
A horas de la noche fue Judá a colocarse a la derecha del Sr. Pitter quien de inmediato delante de todos le otorgó la vestidura que lo hacía miembro de la coral.  Al este colocársela, fue apareciendo sobre su vestidura la cruz filigrama, la corona, el cinturón y la capa, piezas que habían sido quitadas por Dios del traje de Ahias en el momento de transformarse en un ser maligno, para dárselas a Judá por ser de alma pura.    Ante el asombro de todos, el Sr. Pitter le dice a Judá:
- Es el momento de que pruebes tu talento.  Después de haber dicho estas palabras, Judá pidió desde lo más profundo de su corazón a Dios:
    - Dios mío por favor permíteme cantar a través de tu amor, pues  es para ti mi alabanza. Entonces desde dentro de él surgió como una luz resplandeciente de amor de Dios, y al comenzar a cantar todos los allí presentes quedaron en silencio extasiados con aquel dulce sonido de su voz que les hacia sentir paz, amor, gozo, fuerza y una sensación especial que los hacía llorar y reflexionar acerca de su vida, no había palabras para explicar tan grande emoción que los llenaba y les daba seguridad.    Cuando terminó Judá su canto el Sr. Pitter llorando le pregunto:
- Muchacho, ¿qué haces para despertar tan gratos sentimientos?
  Judá respondió:  - Solo pido a Dios cantar a través de su amor.
Todos seguían deleitados con el canto de Judá cuando de pronto se sintió un viento fuerte y seco.  las puertas y las ventanas de la mansión comenzaron a temblar y seguidamente cerraron excepto una ventana que quedó abierta cuando las manos negras cubrían la superficie del cielo en oscuridad tenebrosa, y la lluvia descendía a la tierra con fuerza, los relámpagos se esparcieron por todos lados, en lo alto, mientras rayos y centellas destruían parte de la mansión. Caos entraba por la ventana pues había logrado salir del limbo al que había sido enviado y regresaba para vengarse. Cuando Caos entró a la mansión arrojo sobre la fuente una maldición de tristeza provocando que las pequeñas lucientes estrellas cambiaran a un color morado oscuro y a un negro lúgubre y triste.   Al lanzar Caos la maldición a la fuente, todos se llenaron de tristeza y los dejo llenos de desesperanza y desconsuelo sin fuerza para luchar contra él  pero eso a Judá no le afectó, porque en su interior moraba la fuerza del amor, la alegría y la alabanza incondicional a Dios.  En ese momento cuando todos se creían perdidos y derrotados, un poder sobrenatural, otra fuente de poder mayor que la que se encontraba en la mansión comenzó a sentirse en el lugar.  Ese poder salía de Judá, que al cantar emanaba tanta pureza, amor y alegría con su voz, que de pronto, sin que alguien pudiera siquiera imaginárselo, la maldición que cubría la fuente de poder de la mansión empezó a resquebrajarse.  Al ver caos, que su maldición se debilitaba, enfureció tanto  que de él salio un meteoro y destruyó la fuente de poder. Esto originó un temblor y un relámpago tan intenso en la mansión que dejó ciegos a todos menos a Judá, quien sin saber que tenía el poder de la alabanza, empezó a cantar con tanto entusiasmo, exaltación, alegría y amor que de su boca emergía una luz que irradiaba amor, paz y fuerzas para todos. Esto hizo debilitar a caos hasta destruirlo  por completo, sin dejar rastro alguno de maldad en la mansión. Luego, ese poder que surgía de Judá, sanó la vista de aquellos que habían quedado ciego, y restauró los daños causados por caos en todos los rincones de la mansión hasta dejar todo como antes.  Y resulta ser que aquel muchacho humilde que solo quería agradar al señor, tenia y sentía tanto amor hacia Dios que sin imaginárselo terminó siendo una Fuente de Poder pero no un poder de fuerza o de superioridad sino un poder de amor, alegría, ayuda compasión, Incondicionalidad y humildad ante Dios y ante sus prójimos.   Fue a partir de allí que  la mansión  pasó ser el templo de la música que se dedicaba a deleitar los oídos del Señor y de todo aquel que recibía y llevaba por siempre a Dios en su corazón.

FIN




Lissett Andreina Acosta Rivero   
U.E.N. La Comunidad    



El sueño de un niño

Javier era un niño muy pobre que vivía con su madre en un ranchito, donde algunas noches se acostaba sin comer porque no tenían como comprar comida, aunque el se levantaba todos los dias muy temprano a tratar de conseguir comida para el y para su madre, siempre soñaba con ser policía; un día le pregunta a su madre  que tengo que hacer para ser policía y ella le responde hijo mío lo primero que tienes que hacer es estudiar.
    Desde ese día entendió que tenía que estudiar y se entusiasmó mucho que cuando levanto al otro día le dijo a su madre que fueran a la escuela mas cercana muy alegre comentando con su madre sobre sus sueños.
    Mamá dice Javier yo quiero ser policía para ayudar a otras personas, mostrándoles a todos con honestidad y honradez que nosotros los pobres podemos salir adelante. Muy bien hijo yo le pido a Dios que te cuide a donde tu  vallas, gracias mama te quiero mucho eres el único ser que me quiere y me aconseja. Se abrazaron y lloraron juntos de felicidad por tenerse uno a otro.
    Al fin llegaron a la escuela donde los recibió una señorita muy bonita, alta delgada de unos hermosos ojos grises y una sonrisa espléndida, les dijo -- buenos días a Javier-- le palpito el corazón de alegría al ver que los recibieron tan bien en la escuela y por la belleza de la  maestra. La mama le dice maestra mi hijo desea estudiar para ser un buen ciudadano.
    Muy bien ya puedes asistir tienes el cupo seguro, madre e hijo salieron de regreso a casa haciendo planes para el futuro.
    Al pasar el tiempo Javier estaba muy contento, la maestra lo felicito por ser un alumno muy aplicado. Un día su maestra lo noto triste se acerco lo tomo por el hombro y le pregunto el motivo de sus lagrimas. El le contó que su mamita estaba muy enferma y no tenia para llevarla al hospital y comprar las medicinas, a lo cual su maestra le contesto no te preocupes yo te puedo ayudar al terminar la hora de clase.
    Salió junto a Javier para su casa; encontraron a su mama sentada muy débil en la puerta de su casa y adolorida la pidió a su hijo que no abandonara sus estudios, ya que él seria un hombre de bien. Javier llorando se lo prometió delante de la maestra al llegar al hospital su madre lo abrazo muy fuerte, lo  beso y le dijo; si algún día te llego a faltar recuerda hijo mío ser honrado-honesto-obediente. Dios te va a bendecir y cuidar por siempre.
    La maestra al verlo grave del caso se acerca y le promete a la madre del niño cuidar y ayudar a Javier quien se despidió junto ala maestra y se regresaron a su casa. Pasaron los dias la madre de Javier se agrado mas, el continuaba con sus estudios era muy obediente, aplicado y trabajador.
    Al fin terminó sus estudios de primaria fue de gran satisfacción para su mamá. Ella aún en el hospital lo mando a llamar el muy contento acude al lado de ella abrazados lloraron de felicidad su madre lo aconseja que siga adelante y luche por lo que desea.
    El joven con la ayuda de la maestra logra entrar al liceo con entusiasmo estudia con afán  esmero y mucha ilusión cuando le llega la mala noticia que su madre a muerto el desconsolado triste llora frente al ataúd de su madre, recuerda sus consejos y las bendiciones que ella le daba y juro seguir adelante.
    Al pasar el tiempo este joven logra cumplir sus metas, junto a el siempre estaban los consejos de su madre y la desinteresada ayuda de la maestra quien también lo aconsejaba y le prestaba su colaboración.
    Javier al fin consigue entrar a la policía; por su buena conducta lo aceptan y empieza a trabajar. En agradecimiento a toda la comprensión y ayuda de su querida  maestra decide comprarle un regalo ella muy contenta se lo agradece. Javier era un hombre muy apuesto y trabajador, en una ocasión conoce por casualidad a una joven muy hermosa quedo enamorado de ella salen juntos se tratan mas seguido hasta que le declara su amor a la cual le contó la triste historia de su madre y la dicha de haber contado con su querida maestra de primaria.
    Javier presento a su novia en casa de la maestra con la que compartía su hermosa casa la joven quedo muy sorprendida con el cariño de la maestra hacia Javier al igual que de el a ella. Al transcurrir los meses deciden contraer matrimonio son muy felices de esa bella unión le nacieron sus dos bellos hijos. Javier le daba gracias a Dios todos los días por la dicha y la felicidad que sentía en lo más profundo de su alma recordando a su madre querida. Allí en su hogar junto a su esposa, hijos y su maestra de primaria donde compartían, reían, gozaban, rogaban, agradecían y alababan a Dios por todo lo que tenían

FIN




Mejías María Virginia.
C.I. N° 22.095.483.   

U.E.N  La Comunidad    



LA VIEJITA Y EL LOBO

Era una vez una viejita muy amable, tan amable que dejaba que el lobo la fuera a visitar, pero el era muy malo
    Un día la viejita estaba enferma de su garganta y fue a la casa de el lobo a pedirle un poco de hierba para curarse, y el lobo no le quería dar pero ella insistió tanto que le dio un poco.
    Ella se tomó el remedio y se acostó en su cama y se arropó con su sábana y durmió tanto que llegó el otoño porque el remedio la hizo dormir mucho, hasta que despertó bramando, se levantó de su cama y fue hacia el césped de su jardín y dijo: ¡oh que ha pasado aquí¡ mis árboles no tienen hojas y me césped está muy polvariento, ya no hay nada que hacer iré a comer de las pocas parchitas que tengo, agarró una y se la comió y la halló muy agria y comió unas fresas para pasar el hambre.-
    Se fue a la casa del lobo haber si le daba de comer mientras estaba en la casa del lobo unos hombres se metieron a su jardín a robar sus fresas y cuando regresó se dio cuenta de que la habían robado.-
     Y pasó el tiempo y se hizo amiga del lobo y por siempre vivieron felices.-

FIN




Yenifer Goyo   
U.E.N. Carlos Emilio Muñoz Oraa   

Guanare


Ranleidy en el bosque encantado

Tenía por nombre Ranleidy, y era poseedora de unos ojos azules y grandes, y cabello amarillo y rizado. Sus labios tan rojos como una manzana completaban su figura. Era amante del peligro y de la fantasía, y soñaba casarse con un príncipe. Un día de lluvia salió al patio de su casa, tomó los pétalos de una rosa y los lanzó al viento prometiendo que sus sueños se harían realidad, que se casaría con un príncipe de ojos azules y cabello castaño.
Vivía con su abuela la cual, antes de morir, le aconsejó que fuera al “bosque encantado”, un lugar maravi-lloso para vivir que se encontraba detrás de una colina gigantesca a la que se llegaba cruzando ríos y riachuelos y pasando por muchos peligros; pero que al llegar encontraría alimento para sobrevivir por muchos años.
Y así fue. Ranleidy, después de la muerte de su abuela, se marchó rumbo al bosque encantado. Por el camino pasó por muchos obstáculos, tal como se le había advertido, hasta que llegó a un riachuelo rodeado de plantas hermosas de muchos colores y diferentes aromas; el agua era cristalina, azulina y transparente, muy provocativa.
Ranleidy se montó en un muro de tierra a la orilla del riachuelo y cuando se inclinó para beber agua vio un cocodrilo blanco, extraño animal que le miraba, y aunque hambriento se lo figuró hermoso. Ranleidy sin miedo le preguntó:
—Señor cocodrilo, ¿usted sabe dónde queda el bosque encantado?
El cocodrilo, sorprendido le respondió: —¿por qué me preguntas eso, es que acaso no me tienes miedo? te podría comer viva.
—Tengo tantos días caminando y he pasado por tantos peligros… cuando me venía, un león hambriento quería comerme, me monté en un árbol cargado de frutas y le pegué con ellas muchas veces y se fue, y si supieras, que eso fue lo menos espeluznante, ¿y crees que voy a temerle a un hermoso, indefenso y comprensivo cocodrilo?
El cocodrilo se conmovió con la inocencia y dulzura de Ranleidy y decidió ayudarla llevándola en su lomo hasta un camino, “El camino del destino” y le explicó que así se llamaba porque había muchas serpientes del destino. Allí se despidieron, la joven le agradeció y siguió su rumbo.
Después de horas de camino, cansada, se sentó en una piedra y al lado de ella estaba una  serpiente grandísima, de muchos colores, como la cola del arco iris. La serpiente alcanzó a morderla en una pierna haciéndola caer al suelo. En ese momento pasaba por ahí una mujer sabia, una curandera llamada Charoc, quien rápidamente la auxilió con una de sus hierbas. Al despertar la doncella le agradeció y le dijo:
—Señora ¿me puedo quedar a vivir por aquí mismo? Es que estoy cansada de buscar el Bosque encantado y no lo consigo.
—No, tú debes seguir tu camino porque tienes un destino muy lindo que cumplir, —le dijo la mujer.
La doncella extrañada y con curiosidad decidió hacerle caso a esa anciana con aspecto de hada madrina, cuyo cabello despedía un olor a rosas y hierbas y cuyo rostro la semejaba a una sabia del bosque.
Ranleidy siguió su rumbo. Después de horas de camino se recostó a una mata de durazno y tomó de ella la fruta más apetitosa. Cuando apenas la iba a morder escuchó una  voz pequeña y dulce, vocecita de anciana, que provenía del árbol y le decía:  —No, no mija, no se coma mi durazno.
Ranleidy miró curiosa el lugar de donde provenía la voz.
—Lo que pasa es que no puedo sostenerlo porque soy una ardillita que, aunque joven, soy anciana —completó. 
Ranleidy no aguantó la curiosidad y le preguntó —¿cómo puedes ser joven y anciana al mismo tiempo?
Es una historia muy larga y por eso no te la voy a contar,  así que devuélveme mi durazno que me estoy muriendo de hambre —dijo la ardillita.
La joven le pasó el durazno y se marchó. Caminó hasta que llegó a un jardín rodeado de flores, rosas y mariposas de muchos colores y además había un lago lleno de cisnes hermosos y un árbol gigantesco repleto de  manzanas jugosas que se encontraba en medio del espacio llamado “El bosque encantado”.
Ranleidy se acostó en una de sus raíces que estaba cubierta por una alfombra de grama y flores. Se durmió y soñó. En medio de su sueño le apareció Charoc, la curandera, y le dijo:
—Come la manzana— y Ranleidy despertó porque una manzana había caído sobre su cabeza. Ella tomó la fruta roja y madura y recordó a Charoc. La mordió. En seguida notó que sus manos se arrugaron y envejecía más cada minuto que pasaba. Ranleidy lloraba extrañada, y muy asustada se dirigió al  lago y lloraba y lloraba y en medio de su desesperación recordó que Charoc le dijo “come la manzana y si algo te pasa cruzando el lago, después de horas de camino llegarás a un castillo y tú me agradecerás por tu destino”.
La doncella convertida en anciana caminó y caminó hasta que llegó la noche. No era una noche cualquiera, el cielo estaba estrellado y muy hermoso y algo bueno sucedió: Ranleidy volvió a ser la misma joven de siempre. Pero al amanecer se volvió a convertir en una anciana. No obstante, a pesar de todo se guio por su corazón.
Ranleidy, envejecida porque era de día, llegó al castillo donde había un sol radiante, y del castillo salía un príncipe apuesto, como en sus sueños, éste la auxilió y le dio comida.        
Días después Ranleidy se dio cuenta que estaba enamorada de aquel príncipe, Seileen, se llamaba, y tenía los ojos azules y el cabello castaño, como en sus sueños.
Una noche siendo joven y bella fue a su cuarto y encendió una vela, el príncipe Seileen quedó sorprendido con su belleza, cuando él se levantó de su cama la joven doncella salió corriendo. Al siguiente día le preguntó a la anciana Ranleidy si había visto a una joven con esa descripción y ella le dijo que no había llegado nadie y mucho menos así como él la describía.
El príncipe muy triste creía que aquella joven hermosa que había visto era producto de su imaginación, pero al anochecer ella volvió a su cuarto y encendió la vela y el príncipe se le acercó y se cruzaron miradas. Ambos sentían que se atraían, pero que Ranleidy, o mejor dicho la muchacha, ocultaba un gran secreto que no les permitiría ser felices. Pero a pesar de eso el príncipe Saileen se acercó más y tocó el rostro de Ranleidy y sintió sus labios; después cuando ella intentó salir corriendo le cayeron tres gotas de cera que le quemaron el rostro, como tres  lunares leves y sonrosados.
    Al siguiente día el príncipe se montó en su caballo y fue en busca de la dama que ocupaba su pensamiento y al regresar al castillo, cansado y defrau-dado, vio a la anciana Ranleidy llorando en el jardín. Se le acercó para ver qué le sucedía. Ella volteó y sus miradas se cruzaron y sus corazones latían cada vez más fuerte.
El príncipe se acercó a ella y tocó su rostro y al ver las tres marcas que tenía se dio cuenta que aquella anciana, era la misma  doncella de la cual estaba enamorado y sin importarle lo viejo que estaba su rostro, la besó.
Ranleidy le contó todo lo que había  pasado y entonces el príncipe decidió que fueran juntos al Bosque encantado en busca de Charoc, la curandera. Luego de buscar y buscar, cansados, llegaron al lugar donde estaba el manzano. El príncipe desesperado dijo —ya tenemos dos días buscando a esa curandera y creo que no la vamos a encontrar y si la mujer que amo es una anciana de día y una joven de noche yo también lo seré y la convertiré en mi reina.
Y tomó una manzana del árbol y justo cuando estaba por morderla salió de las aguas del lago una mujer: Charoc, la curandera. Antes de que se repusieran de la sorpresa la mujer les habló:
—Por ser dos jóvenes de buen corazón, y que se aman, y porque tú,  Ranleidy, siempre te guiaste por tu corazón, pasara lo que pasara, y nunca dejaste de soñar aquí está tu cura. Toma de esta agua en la cual los cisnes dejan su magia.
Ranleidy tomó agua del lago y volvió a ser linda y joven, y juntos regresaron al castillo, donde se casaron y tuvieron muchos hijos a quienes contaron esta historia de amor y fantasía.

FIN




Nancydeliz Coromoto Aristimuño Monte   
Colegio Católico Nuestra Señora de Lourdes.   



Mi planeta

Cuando te levantas sientes que alguien te observa y miras a todas partes buscando ese alguien o algo. Soy Elizabeth, y recuerdo entonces haberme preguntado muchas veces si estamos solos o no. Pero un día me di cuenta que no lo estamos. Me levanté muy temprano el jueves, como de costumbre, para ir a la universidad y continuar mis estudios de medicina, mientras me dirigía a ésta, pensaba en las vacaciones que tomaría al terminar el segundo semestre; estas vacaciones serían diferentes a las anteriores ya que viajaría a la Isla del Diablo, situada en la Guayana Francesa y sólo faltaban dos días.
Llegó el sábado y ya tenía preparado mi equipaje, mi tío Luis y mi tía Mary me llevaron al  aeropuerto para abordar el avión de las 7.00 am. Tuve suerte al llegar al aeropuerto, pues el avión estaba a punto de salir, me despedí de mis tíos y me fui.
Mientras estaba en el avión pensaba lo maravilloso que sería pasar una semana completa con mis amigos y amigas en aquella isla, apartada de la rutina y de mis tíos quienes, con mucha dedicación, habían cuidado de mí desde que mis padres desaparecieron en un viaje a Canadá, y desde entonces todos los creyeron muertos, excepto yo, quien todavía esperaba que en algún lugar de este mundo estuviesen bien y con vida.
Había ya llegado a la isla y me apresuré a ver a mis amigos, éramos ocho, cinco mujeres y tres hombres. Corrí entonces hacia la puerta de una cabaña donde se encontraban y los saludé, conocía a todos menos a una chica alta, rubia, y a un chico blanco y alto de caballo negro, que la abrazada. Cuando ellos se acercaron a mí y me saludaron con un abrazo me quedé sorprendida porque no los conocía:
—Hola, soy Brando y ella es mi hermana Liz— dijeron ellos. Yo me presenté: —hola, soy Elizabeth, gusto en conocerlos— Ellos me dijeron que venían de Madrid, España, y que como todos los que estábamos en estas islas buscaban un poco de distracción y relajamiento.
No había hablado todavía con Laura y Ligia, mis amigas, porque estaba muy ocupada arreglando mi equipaje en la cabaña que nos había asignado el encargado de supervisarnos, se llamaba Frank quien era un hombre de 50 años, acompañado de su esposa Isabel y que había vivido en esa isla junto a ella durante 25 años y estaríamos bajo su responsabilidad toda la semana.
En la noche hicimos una fogata para conocernos mejor, me senté junto a mis amigas  Ligia y Laura, y empezamos contando cualquier historia interesante sobre nuestras vidas o una historia de terror. David, un joven alto que estaba sentado frete a mí, dijo que en esta isla había fantasmas de los presos que habían muerto, cuando la isla era una prisión en 1946, y en realidad lo había sido, aunque no estaba segura que existieran fantasmas. Cada uno fue contando historias diferentes, la mayoría eran referidas a fantasmas y en el momento en el que me correspondió decir mi historia, yo hablé sobre mis padres:  —Ellos desaparecieron hacen unos 8 años, cuando sólo tenía 10 años de edad, todos dijeron que habían muerto, pero nunca tuvieron pruebas, sólo se sabía que probablemente eran unas de las víctimas de un incendio en un bosque de Canadá; sin embargo, yo creo que ellos no están muertos y que algún día los volveré a ver—  les dije. Luego de decir esto Tony, un chico que estudió conmigo pero al que nunca llegué a conocer muy bien, me dijo muy seriamente que tal vez los habían secuestrado extraterrestres. Cuando él dijo eso algunos rieron y Laura se dirigió a mí y me dijo bajando la voz que a veces es difícil aceptar cuando un ser querido se ha ido, porque a ella le había costado acostumbrarse a la idea de que nunca más volvería a ver a su abuela. Yo le dije que no se preocupara por mí, que mis padres nunca murieron y que algún día los volvería a ver.
Cuando todos nos retiramos a dormir en nuestras camas, yo no lograba quedarme dormida, pues estaba pensando en el comentario que me había hecho Tony sobre los extraterrestres, aunque no había pensado en ello me llamó mucho la atención, y justamente cuando mi cabeza daba vueltas en mi almohada para lograr conciliar el sueño, oí los pasos de alguien en la oscuridad y me quedé quieta, pero alerta, entonces en voz baja se me acercó a mi oído y me dijo “no temas, sígueme en silencio”.  Yo me levanté de la cama y por los sonidos de sus pasos me guié hasta salir de la cabaña donde la luz de la luna me mostró su rostro cuando él se volvió hacia mí. Era Tony y me habló diciendo: —Ellos están aquí entre nosotros, vienen a quedarse para siempre y que no se irán hasta lograr su principal objetivo.
Yo le pregunté ¿qué objetivo y quiénes? Cuando él me iba a responder, Frank, el hombre de la tienda salió y nos dijo que ya era muy tarde para estar merodeando por la isla, entonces, Tony y yo entramos y cada uno se fue a su cama para tratar de dormir, sin embargo cuando ya yo dormía, de repente escuché de nuevo los pasos de alguien y me desperté, aunque esta vez los pasos se dirigían hacia la puerta de la cabaña, poco a poco abrió la puerta y salió, pensé que podría ser Tony y me levanté y con cuidado salí de la cabaña, pero sólo logré ver la silueta de esa persona ya a unos cuantos metros de mí, lo seguí sin que me viera y lo vi entrar en una especie de cueva, que parecía estar iluminada por alguna luz casi verde. Cuando su sombra no la pude observar más decidí armarme de valor y entrar poco a poco allí. Al entrar sólo vi unas antorchas y no vi a nadie, pero de repente alguien me tapó la boca por detrás y no supe más de mí hasta que cuando desperté observé que todos los chicos y chicas estaban alrededor de mí riéndose y me sentí como una tonta, así que me puse de pie y les dije que habían logrado lo que querían y que me dejaran en paz. En ese momento se levantó Laura y Ligia y me dijeron que sólo era una pequeña broma y que me relajara, entonces yo les dije que no se preocuparan por mí, pero que me dejaran retirarme a la cabaña para dormir, ellas insistieron en que me quedara porque iban a hacer contacto con el Más Allá y les dije que estaban locas al creer en eso y luego me fui.            
Al día siguiente al despertarme y después de desayunar todos fuimos a nadar en el mar, pero no hice referencia alguna a lo que había pasado la noche anterior y al parecer nadie quiso recordármelo. Le conté a Ligia y a Laura lo que me había dicho Tony y ellas me dijeron que él tan sólo trataba de asustarme, luego me preguntaron si había visto al señor Frank y a su esposa, yo les dije que no. Todos escuchamos un grito que venía de la cueva y nos dirigimos corriendo hacia ella. Cuando entramos, al principio no observamos nada, pero al adentrarnos en la cueva todos nos quedamos callados del susto y paralizados al ver a la señora Isabel y su esposo Frank con el rostro calcinado y tirados en el suelo; luego de ver esto algunos salieron corriendo y sólo nos quedamos Laura, Ligia, Tony, Brando, su hermana Liz y yo, nosotros juntos decidimos recorrer la cueva para ver qué es lo que había pasado. Tony seguía diciendo que esto era obra de los extraterrestres, mientras que Liz sostenía que no estábamos solos en la isla, que alguna otra persona nos estaba cazando, yo por mi parte no hice caso de ninguna de estas suposiciones y mientras recorríamos la cueva y nos encontrábamos más y más adentro la luz de las antorchas, ya no nos guiaba, de repente alguien tropezó entonces todos volteamos, Laura ya no nos acompañaba y yo y los demás empezamos a buscarla pero ni su cuerpo ni siquiera un rastro encontramos de ella.  Después de esto todos nos agarramos de las manos para no perdernos, parecía como si la cueva no tuviera fin, mis manos empezaron a enfriarse como si alguien colocara hielo en ellas y como si alguna fuerza me mantuviese atada al suelo sentí como las manos de Liz y de Tony se separaron de las mías dejándome sola en la oscuridad, fue como si mi lengua se amarrara y no me dejara gritar, cuando ya estaba recuperándome logré ver una luz verde que se me acercaba  más y  más a mí, y cuando todo se fue aclarando pude ver a alguien alto de cabello rojos y de ojos verdes, normal como cualquier ser humano, sólo que en sus manos tenia dibujado como especie de números y de claves; él me habló y me hablaba perfectamente el español, me dijo:  —No temas, sígueme en silencio, mientras veas lo que tienes y en dónde vives entenderás lo que no han cuidado y han destruido dijo.             
—¿Adónde quieres que te siga?,  yo sé  lo que le hiciste a dos personas inocentes y a mi amiga, a quien no encuentro —le respondí.
—Era su destino, tan sólo quería llamar tu atención— dijo él.
—Pero eso no justo— le dije.
—Nada es justo, ¿O acaso fue justo que ustedes invadieran nuestro planeta?— Dijo.
—¿Qué dices?, el planeta Tierra nos pertenece, y no sé si eres de Marte, Júpiter, o Mercurio, sólo quiero que nos dejen en paz— le dije.
—Si, tal vez ahora pertenecemos al planeta Marte, pero ustedes nos quitaron lo que  nos pertenecía, y fue hace muchos años, específicamente hace quinientos años, en el 1528. Nosotros habitábamos la tierra, sin embargo un día un meteorito chocó contra ella y en él había pequeños organismos, los cuales fueron evolucionando rápidamente, al principio eran 20 y luego fueron muchos más, ustedes los humanos fueron la plaga que invadió la Tierra, eran como las ratas, acababan con todo a su paso, reproduciéndose e infectando el planeta, hasta que un día nos vimos obligados a irnos, y así fue, construimos una nave que nos transportó al planeta más cercano, Marte, y aunque corríamos el riesgo de morir, sobrevivimos adaptándonos sin sufrir mayores cambios. Ahora decidimos regresar para recobrar nuestro planeta y librarlo de la contaminación que han provocado ustedes con la idea de construir y construir cuando al mismo tiempo todo  esto lo destruye.
—Pero si esto es así, ¿de dónde venimos nosotros?
—Ustedes son provenientes de Urano y al llegar aquí evolucionaron y son lo que son ahora.
    Luego de decir esto desapareció y en ese mismo momento oí los gritos de Ligia, Brando, Liz y Tony, quienes me estaban llamando. Como pude recobré mis fuerzas y les grité que aquí estaba. Ellos entonces vinieron corriendo hacia mí y me dijeron que habían encontrado los cadáveres de los demás muchachos que habían salido corriendo anterior-mente, así que los seguí al lugar donde ellos me dijeron que estaban y que cuando llegamos pude ver el rostro calcinado de los cadáveres, sólo pude pensar que esto lo habían hecho los extraterrestres, aunque ya no sabía quiénes eran los extraterrestres, si ellos o nosotros, les dije a los muchachos si cuando estuvieron la noche anterior en la cueva habían visto aquella extraña luz verde y si sabían de qué lugar podía haber provenido, pero ellos me contestaron que nunca antes habían entrado a esta cueva y que la noche anterior estaban en la cabaña durmiendo. Esto me aterrorizó porque si ellos no eran los que estaban en la cueva sólo se podía tratar de los extra-terrestres. Luego oímos unos ruidos extraños que no sabíamos exactamente de dónde provenían, pero que después se fueron haciendo más claros y  logré oír qué decían. Lo que decían era que ya había comenzado la destrucción y que ya no hay vuelta atrás, que cada humano sería así, como habían destruido los humanos todo a su paso, y precisamente en ese momento vi desaparecer a todos los que me acompañaban menos a Brando y a Liz a quienes le empezaron a cambiar las manos dibujándosele números y claves, igual como las tenía el extraterrestre que yo había visto y cuando todos los extraterrestres  empezaron a salir diciendo que éste ya era su planeta y que nunca más sería dañado y destruido por el hombre, entonces me pregunté cómo era posible que yo siendo humana no había muerto, pero cuando vi mis manos observé que estaban llenas de números y claves, entonces pude comprender que yo era uno de ellos y de repente Liz se acercó a mí y me dijo que no temiera que ya todo había terminado y que todo seria mejor de ahora y adelante, entonces mis ojos se estremecieron al ver la figura de mis padres quienes también tenían dibujada las manos, sólo que ellos ya no podrían reunirse conmigo nunca más, pues hay cosas que aunque duelan reconocerlas son verdad, porque si era verdad que sus cuerpos no habían sido encontrado, también era verdad  que habían muerto a causa de su accidente, pero no a un accidente de auto sino el accidente de un humano de no pensar bien en lo que estaba haciendo y tomar un revólver y  asesinarlos.
Ahora que ya todo está muy claro en mi vida, no sé qué me preparará el destino, pero de lo que estoy segura es que los humanos tuvieron una oportunidad en la Tierra, para valorar todo lo que en ella se encuentra y por su ambición, maldad y creaciones que sólo contaminaban el planeta, la perdición. Yo sólo quiero cuidar lo que queda de nuestro planeta, la Tierra.
 
FIN




POEMAS


Flor del campo, Orquídea

Flor del campo, orquídea
tú que estás abierta en el camino
orquídea, orquídea, orquídea
te doy mi abrazo amigo

Te doy toda mi alma
mi corazón galante, y un sol bravío
te daré toda mi alma
tendrás pan y agua del río

Orquídea del camino
cantarás tú conmigo
te haré bailar al son de los molinos
y serás feliz como el trinar de los pájararos

Tendrás un campo verde

e iras por agua al río
yo cuidare la fuente que te da vida y colorido
con todo mi corazón, ante el sudor de este frío.




Cielo entristecido

Cielo nublado llorando gotas enrojecidas estás,
entristecido estás cielo mío,
prometo luchar por ti
destruiré la mano asesina
del gigante que matándote castiga
para que brilles y seas
imagen fiel del Creador del universo.

Me multiplicaré hasta el infinito
para poderte cumplir
no te miento, será difícil
pero te haremos sentir.




Campesino  labrador

Campesino labrador tu que vives en el campo
que levantas y duermes al sol
tú mano cultiva encantos
tanto te quiero… tanto campesino
seca por amor tu llanto.

Cultiva el pan de día a día
con amor, fuerza y voluntad.
Paciencia, honestidad y osadía…
Colma de satisfacción lo humano
Sufres, cantas, lloras, luchas eres hombre y mujer
Seca por amor… campesino tu llanto.




Ángel

Ángel de la vida, ángel del amor
ángel de mi vida eres tú mi corazón
la luz de mi alma
luz de este amor
eres el ángel que Dios, me ha dado

Tú guías mi sendero
Me cuidas y proteges
también a mis hermanos…
los de aquí y los de siempre
sigo tus órdenes y te siembro en el camino
te amo, eres mi pan y mi vino.

Autor: Génesis Zapata  


        


Cinco letras

Cinco letras en mi sopa,
le dan nombre a este fantasma,
que con su mente alcanza el cielo,
y  en un papel lo plasma.

Profeta de ilusión,
Obrador de fantasía,
Escritor de noches blancas,
Talento es tu poesía,
Amo del viento eres tú,
poeta de muerte y vida.

Cinco letras en mi mente,
le dan fin a mi razón,
y la pluma en mi mano,
mi alma trasformó.


Ahora tu nombre es el mío,
ahora es de los dos,
antes eras tú el profeta,
ahora  somos los dos.



PRIMER  AMOR

Primera rosa que veo,
y espinó mi corazón,
al rozar tus dulces labios,
nació en mi la ilusión.


Por las noches ya no duermo,
pensando en tu respiración,
que entró por mis oídos,
y llegó a mi corazón.

Tus suaves caricias,
me llenaron de ilusión,
y no entiendo rosa mía,
por qué te fuiste sin razón.


Hoy prometo que nunca más,
sufriré yo por tu amor,
y en busca de otra rosa,
me voy ya sin más temor.





PERDÍ TÚ OLOR

Disculpa clavel dorado,
por robarte tu ilusión,
ilusión que es como un árbol,
que crece en un jarrón.

Quisiera alejarme a la luna,
y no me deja el razón,
la ilusión que tanto añoras,
de mi se apoderó.

Corre llanto por mis venas,
y tomé la decisión,
de sufrir la amarga pena,
de perder tu claro olor.

Si alejarte de mí quieres,
lo comprendo con razón,
pero hoy doy alto el vuelo,
no obstante con dolor.





Eres la hidra
que con su liana me atrapa,
y me convierte en un hilacho,
de su corazón hilachado.

Ahora hidra mía,
sufro de hidrofobia
por que el néctar de tus labios
en el mar me tiene ahogado.




Muerte en la arena

Lluvia de sangre,
reflejan tus ojos,
con lágrimas al aire
mi nombre tu gritas.

Cómo te explico mi vida
que he dejado de ser vida,
si en sólo un instante,
Dios me la quita.

Desde el mar yo veo
que de un hilo tu guindas,
si me preguntan soy yo el muerto,
pues me quitaste la vida.

Tu cabello amarillo,
en el agua jugaba,
tiniebla en mis ojos,
 tú muerte marcaba.

Líquido penetrante,
tus pulmones ahogaba,
sumergido en mis penas
sumergida en tristeza.

Nostálgico  camino,
como mitigando lo olvidado,
hoy solo tus restos,
en el mar han quedado.

Solo tus huellas,
la arena marcaron,
 después de la muerte,
la vida es pasado.




Me aceptaré como soy

Cómo le explico yo al mundo,
que no soy lo que soy,
que soy lo que el mundo,
no cree que yo soy.

Si tú eres mi mundo
no sabes quien soy,
por tanto te explico,
esta flor ya no soy.

Soy el viento que viaja,
el anciano que vaga,
soy la rosa que canta,
que sin espinas engaña.

Soy la luz una estrella,
el veneno que encanta,
soy el viento que ahoga,
la vida que mata.

Soy la fragancia que atrae,
soy el tacto que huele,
soy la huella sin huellas,
soy corona sin reina.

Dueño no tengo,
ni nunca tendré,
por ello te explico,
que pronto me iré.

Vagaré sin rumbo,
como el viento viaja,
con la esperanza
de nunca más,
por mi misma ser olvidada.

Tal como soy,
me aceptaré
y amor verdadero,
yo siempre tendré,
y huellas con rumbo… marcaré.




Un imposible

La agonía carcome mi alma,
la tristeza se apodera de mi razón,
me digo con el latido de la esperanza,
que quien manda es el corazón.

Feliz me siento al verte,
al oírte siento confusión,
y aunque no pueda tenerte,
mantengo viva la ilusión.

Se que algún día cuenta te darás,
que el tren se fue… y no volverá,
para ese entonces ya tarde entenderás,
que como yo nadie te querrá.


Autor: Jenifer Goyo  

• LA COMUNIDAD Y SU ESCRITURA

FACILITADOR: JOB JURADO

El objetivo primordial de un taller de literatura -pienso particularmente- debe tener mayor intención didáctica que pretensiones de formar escritores. Es decir, debe proponerse más a facilitar nociones elementales y herramientas escriturales (gramaticales y artísticas) que enseñar estilos o tratar de incentivar en el participante patrones ya trajinados tanto en el pasado como en el presente literario del país, puesto que esto último redunda en crear falsas expectativas en el participante, mal formándole, muchas veces, complejos de una espuria superioridad que, posteriormente, al encarar la realidad, es posible que lo haga estrellarse contra un malecón de desengaños.

En el contexto de nuestro curso, promocionado y dirigido por el T.E.L. circunscrito al Sistema Nacional de Talles Literarios de la Casas Nacional de Las Letras Andrés Bello, bajo mi apreciación literaria, estas jornadas con las comunidades fueron presididas por la creatividad ingeniosa de poetas latinoamericanos de la talla de César Vallejo, Pablo Neruda, Mario Benedetti, Federico García Lorca, Antonio Machado y Roque Dalton; seguidos por figuras clásicas venezolanas del siglo XX, tales como Andrés Eloy Blanco, Aquiles Nazoa, Arvelo Torrealba, Rafael Cade