TEXTOS
Omayra Toro,16 años, Liceo Bolivariano “Andrés Bello”
Estaba sola
su piel se tornó azul
la noche arropaba su silencio
mientras su corazón roto
quedó
en pedazos vacíos
Recorre el mundo
en razón de su existencia
respira agonía depresión
desea respirar
ser libre
despertar
Soberbia ante la noche
te lavas las manos
en el sudor de otros
porque creas al mundo
con el rencor de tu estancia
Tu sombra opaca
se derrama en precipicios
te sobrepones
sin embargo te abandonas
en un mundo destruido
**
Sola y desdichada se despedía del sueño y la esperanza. Perdidos en los difuntos minutos del ahora, su pasado; un pasado envuelto en el sarcasmo ridículo de su mente. Miraba como se le agotaba la vida en una visión de caos. Cumpliéndose su sueño, su muerte.
**
La rueda del hambriento
A César Vallejo
Cautivo en su propio laberinto
sin señales de luz viven
día y noche sus avaras ideas
preocupado por lo que fue
y no por lo que será
sediento de venganza
hambriento por matar su vicio
no puede terminar el ciclo eterno
la rueda de poder que lo corrompe
y su vida se desvanece
sin rastro entre las sombras del olvido
Daniel Díaz, 16 años, Liceo Bolivariano “Andrés Bello”.
La rueda del hambriento
A César Vallejo
1
salto, callo, río
ella brinca, lo agarra
todo en un lugar
y a la vez en todos
desastre, obtén tu perdón
se detiene, respiramos
prevenidos, alzamos la mano
una disculpa, una sonrisa
dos miradas detrás de una puerta
y separadas por una ventana bordada
2
agáchate, sigue las agujas del reloj
un deseo punzante e incesante
tres maneras diferentes de ayudar
de pausar esa inquietud infame
¿has preferido invocar a un mendigo?
llévame con el papel
guíame desde mi asiento
impúlsame al líder de tus piruetas
sólo un pedazo lo recibes
baja a la tierra
3
has volado
tu corazón contento desacelera
no tomes el agua del silencio
presta atención a los engranes del selenio
por fin inquietud molesta
comenzamos a correr
Sandino Marín, 16 años Colegio “Cristo Rey”
La rueda del hambriento
A César Vallejo
la que se sumerge descalza
en las calles de esta ciudad
y que pasea sus avenidas
a un kilómetro por vida
la que pisa y no depura
que más da una mierda menos
y mis zapatos limpios
qué importa encontrar a un amor
a perder esos temores de anoche
si al final la física
y la matemática
entran en el juego
donde el punto “A” y el punto “B” son
basureros regordetes
donde la distancia, el tiempo y
la velocidad son igual a “H”
porque para tener “ambre”
siempre se usa la misma ecuación
El resultado de los siguientes poemas, fueron realizados a través de una sopa de versos sueltos, es decir la dinámica consistió en realizar poemas con versos recortados de distintos poemas con distintas temáticas, para este ejercicio los poemas que se utilizaron fueron de Octavio Paz, Astrid Salazar, Anaís Nïn, Jaime Sabines, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Juan Sánchez Peláez, Mario Benedetti.
Omayra Toro
A veces tengo ganas de ser tonto
A veces tengo ganas de ser un niño
A veces tengo ganas de estar muerto
A veces tengo ganas de ser cursi
Entonces, para iluminar el presente,
Te anuncias como la sed.
Ahora la soledad no está sola
está conmigo
como siempre
Y apenas digo locura
mi alma no se contenta con haberla
perdido.
-
Mi corazón busca, y ella no está
Yo le escribo, lo que digo esta noche.
No estás conmigo. Ignoro tu imagen
Apareces y escucharte es real, simple.
Tú hablas como la noche.
Aunque éste sea el último dolor que
vuelve como la aurora y el ocaso.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido
Que un día cualquiera se disipa.
--
Daniel Díaz
Como las nubes cambian sus espumas
Y que los rostros pasan como el agua
En una música, un rumor y un perdido
Mi estrategia es quedarme en tu recuerdo.
Tendidos bajo tierra tu noche y tu mediodía
Un olor a cebolla enmohecida
Y el verso cae al alma como al pasto
Bordándose el asfalto
Vuelve la aurora como el ocaso
Que es inmortal y pobre
Entre lo que callo y sueño
La llaga de nuestro antiguo amor me extiende la mano
Que sueña no soñar con el camino de la muerte simple
Puedo escribir los versos más tristes
Que nos revela nuestra propia cara
Y que siembra ojos en las páginas
Oír no tengo nada que darle
Revuelca mi estómago
Mirar el río hecho de tiempo y agua
Somos los mismos.
Tu órbita desafía toda distancia.
Sentir que la vigilia es otro sueño
Nos mira desde el fondo de un espejo;
A veces tengo ganas de estar muerto
Con la riqueza mágica del encuentro,
A coser el frío
Una muchacha y un muchacho
Tristes esta noche.
--
Sandino Marín
Ver en el día o en el año un símbolo
para sentir, bajo la tierra húmeda de
la misma noche que hace blanquear
Escribir, por ejemplo: “La noche está
Se disipa”.
Siembra los ojos en las páginas
Y los desteje.
Ella me quiso, a veces yo
En una música, un rumor, y un
Construir con palabras
La besé tantas veces bajo el cielo.
--
Puedo escribir los versos más
Tendidos en la playa
Ahogada en aceites
Y recordar que el tiempo es otro río,
Impalpable:
Yo le escribo.
¡Cómo no haber amado sus grandes
Simulacros esta noche!
--
La poesía es real,
Calla
Las palabras miran,
Lo que decimos
Bordándose el asfalto a los talones
--
Está conmigo
Y apenas digo
Mi alma no se contenta con haberla
Tendido bajo tierra
Ella me causa, vómito
--
Tocar una flor, y decir: esta flor,
Es un hacer
Y canta
Entre lo que sueño y olvido
Vuelve hasta mí
Se desliza entre el sí y el no
Sube tu silencioso fervor
Que nos revela nuestra propia cara
A veces en las tardes una cara
Revuelca mi estómago
Alguien entra en silencio y me
Piso los charcos.