TEXTOS
NAYARIT FRONTADO
Aquella noche de luna
toqué tus ojos con mis nudillos y estaban húmedos
quité mi foto de entre tus manos
y te cobijé después de besarte la frente
te miré por un rato y velé gran parte de tu sueño
hubo veces que susurraste mi nombre
y tus brazos parecían abrazarme
no me contuve y sollocé silenciosa a tu lado
de pronto tu mirada se clavó en mis ojos
y apenas pude ocultarme en el aire
pero ahí seguían tus ojos
en una batalla entre vigilia
miraste hacia el cielo desde tu ventana
y luego cerraste a media
hasta tus lunas
vi por última vez tus pupilas negras
y dormiste tristemente de nuevo
Di un par de vueltas antes de empezar con mi terapia sanadora
entré a mi habitación
lágrimas retuve y respiré muy hondo
como tragándomelas en un sólo suspiro
Caminé, me miré en el espejo e intenté inútilmente sonreír
me dije algunas veces no vale la pena
y sentí miedo
miré su foto estratégicamente colocada en mi escritorio
la tiré sobre los libros
como desapareciendo pensamientos
cerré mis ojos y dormí triste
Tan rápido el segundo
necesario es respirar
y este sentimiento sin regreso
no tiene caminos conocidos
ni vías alternas
entonces le temo
al dolor de perderte
a partir sin saber donde
Me abrigó
salvó mi espíritu de la miseria
calmó mi fuego
y aún en este tiempo
no me deja su compañía
Até mil nudos en mi garganta
dejé mi mente
y se inundó
recorrí los mismos senderos
sin caminos
y no tuve nada más esa noche
sino todas
para contener el llanto
Un alma sola habita este cuerpo
llueven los ojos
caen los cabellos
me abandono en la sombra
y mientras el camino se pierde
mi voz se muda
a lo lejos me espera
la nada
No hay paredes que conduzcan a una puerta
llaves que abran los candados
ojos que miren desde afuera
y me auxilien
no hay ventanas
ni salidas de emergencia
Dejo la razón
la realidad
me convierto
No preciso límites
A puerta cerrada
lo tengo todo
Una palabra basta para callarme
la orden me es impuesta
obedezco
A veces con reproche
compadezco mi propia voluntad
hago caso omiso
pero continúa la guerra
conmigo
Las horas en mi habitación
me hacen amiga del tiempo
Juego a complacer a los otros
sin negarme
Permito que algunos me guíen
que me digan
que me callen
que castiguen mis errores
Renuncio a mi propia voluntad
por esperarlo todo
Convencida
FRANCISCO A. PÉREZ JIMÉNEZ
Si abro la puerta
mi mundo se acaba de un todo
desaparece el ayer hoy y el mañana
¿no es eso lo mejor para mí?
Eso lo pienso como mi propio amigo
el alma y mi corazón lo dicen
entonces me apoyo en lo intangible
la razón y la fe se cruzan
y me quedo en mi
en la nada
Ese soy yo y no otro
el adiós infinito
Mi madre se asoma y besa mi frente
Inusual caricia en mi memoria
No es el final
sólo pienso que lo posible
no existió
La luz se extingue
todo acaba
allí le encuentro
sin la certeza de estar en una realidad
que transforma lo que soy o fui
al recuerdo de un hoy
No podría caminar al infinito
imposible razonar ante este hoy
Nubes de arrepentimiento
llenan mi cielo al final
de la alegría de saber
que soy y estoy
Simbolismos atosigan la sindéresis
del debiera ser
No hay más lugar
al colocar la certeza de vivir
Si no fueras como eres
creería lo imposible
inagotable fuente pretérita
donde buscar a veces
agobia la inconsistencia
Indescriptible ambrosía eterna
Llegado al final
Espero sereno
Sin saber si fue un sueño
o invención convencional lo ya vivido
Qué importa
Ayer nos vimos sin vernos
un gélido ademán signó la espera
Nunca abría sucedido aquello
¿es certeza de lo ineluctable?
¿o un tímido creer en lo vano de lo cierto?
Abro lentamente la puerta
lo que imagino
tímido y asustado
me asombro tras ella
miro a la distancia y no distingo
solo la nada
solo yo y no me encuentro
SUEVIA PRADA
Tus palabras retumban
se acrecienta la voz a cada minuto
con cada sílaba
La soledad de tu espacio me abraza
yo estoy en él
Olvidaste que existo
Tus oídos no sienten mis gritos
me has convertido en lamentos
y tu cuerpo es una hiel amarga
Solo el silencio
Para sanar espero la oscuridad
ella y mi manos salvan
Cuerpos
Pedazos de carne
Deseando sentir
Animales en guerra
Debatiendo el ruedo
Buscando vencer uno sobre el otro
Caricias filosas
dagas
batalla campal
el éxtasis
la victoria
Me retiro
el tiempo nonos pide nada
pero quita la existencia
el disfrute
Me retiro con valor
para que todo siga su curso
VANESA GUZMAN
Noche en la que descubro mis ojos
y te muestro mi sed
una huelga de sentimientos
te exijo ahora
para ver si con esto acabo
La respuesta del corazón
al latir nuestros cuerpos
boca con boca
piel con piel
suave tela
en tu cuerpo desnudo.
Cómo te colaste en mi cama
con todo el sudor que corrió
por mi cuerpo
mi carne temblando
sólo cosas descubriste
mis gritos
el escape
sobredosis
Pocos los momentos que alcancé
perdiéndome en el derroche
Lástima que de toda esa agonía
me diera cuenta que era
Sólo yo y mis manos
Qué harás cuando no este
cómo vas a hacer
cuando mi alma se cierre
Quiero que te quemes
con mi pasión
mi cuerpo
dame tu mano
yo te guiaré
Fantasías tejía
mientras dormía a tu lado
los sueños fueron húmedos
mientras estuve allí
Ahora conviértete en la sombra
de mi
de mi silueta desnuda
No más espera
entrega tu ser
Ya no tengo nada que hablar
ahora mis herramientas
son otras
Bajo la sombra de un árbol
duerme un cuerpo
cobijado por la tierra
de piel curtida
Sueños vienen
y se van
sus ojos se secan por el viento
El frío va comiendo
sus huesos
su alma
su vida
El trabajo
su única compañía
con noches de lluvia
sobre su rostro
De nuevo
bajo la sombra del árbol
Recoges tú camino
LUINÉS DANIELA SÁNCHEZ TORTOLERO
5:15 de la tarde,
segundo puesto en una buseta colectiva
de vidrios ahumados;
mantiene la puerta abierta,
y de ésta proviene una luz opaca.
La lluvia cae en la lata ambulante,
grandes gotas se deslizan por el vidrio del chofer,
resbalan rápidamente,
como locos espermatozoides sin destino.
Una suave brisa me condujo
y me introduje en un pensamiento...
Las calles, ríos en ciudades,
desprendían soledad,
el calor se incrementó en el bus,
gotas salpicaban en mi rostro y la frescura afloró.
Agua pura,
agua noble.
El olor de café negro impregnaba la casa,
la brisa soplaba entre las hojas,
las matas de mango se mecían.
Aquella sensación de gozo
la transmitía ese atardecer.
Una luz se desprendía del cielo
y a veces un rayo
tomaba la fotografía de la estancia.
Suave rocío sobre la grama,
La humedecían.
Las nubes grises y esponjadas
fueron el manto de mis ojos.
Sentada en aquel mecedor;
la naturaleza me acompañaba
y la brisa en mis cabellos,
como susurro acariciando mis oídos
y el sonido de las gotas cayendo sobre la tierra,
recordaron a mi cuerpo.
De saber que la primavera iba a ser tan corta
te hubiese abrazado cada instante
grabado cada una de tus confusas palabras
que siempre iban acompañadas de una sonrisa.
Es que el haberte contemplado
fue suficiente para devastarme
1,2,3, tic, tac, tic, tac,
el sonido del hoy va labrando el día,
y un silencio complementa
dejando que retumbe solamente un tic tac
en esta casa llena de nada.
No preocupa lo que pueda pasar
lo que angustia es que no pasa nada
pero cuando estoy sola
escuchando el reloj
Intento el olvido
Brotan los recuerdos de la infancia
una casa con aroma a chocolate
caramelo y ponque recién salido del horno
Viva casa en mi memoria
muchos barcos antiguos la adornan
y el señor Ferrer sale como envuelto en una caja de regalo obsequiando pancito a los presentes
y el marrón claro con abundante espuma
Pasaron diecisiete años
y todavía siento esas burbujas en la boca
Zapatico que dejo no le meto más el pie
así dijo el abuelo con su violín y su canto
esas manos con mastranto que sanan lo que tocan
ama el lirio con que se esposa
y si por alguna razón hay otros delirios
deben pasar y evaporarse
como la inocencia