Andrey Colmenarez
Ejercicio de las manos
Veo. Siento. Recorro
Dame tus brisas tu hálito
para recorrer tus montes de dulzura espesa
Hiciste en mí
una especie de terrón de azúcar
me hiciste opaco y desmenuzado
hiciste que aparecieran en mí tus enigmas
los presagios
los vestigios de mis otros pasos
y mis otras costumbres.
Otro tiempo más y redescubres mis huellas
y los indicios de olvido
Otro tiempo más y aparecen de nuevo estas sombras
y crecen mis montes
y oscurecen mis cantos
y las lágrimas hacen una fiesta
para despojarme del último sueño
II
No estuve en ese monte
pero sus brisas me atacaron
me hicieron desnudo
no estuve en ese monte
pero olí de cerca, sentí su gusto
Fue como un relámpago
como una estrella intacta
una tremenda querella
una señal.
III
Palomares habita el reino de los umbrales y el abismo
reino que agota mi visión enamorada
poción para cautivar nuestras nostalgias
penumbra para abrigar las malas jornadas
pueril es la luna y sus virtudes
pasto para correr e inventar
pastor que roba los llantos de las ovejas
puente para abrazarnos
peñasco tu recorrido es siempre un borde
parco como mi visión es la lluvia
IV
Una vez los ojos, las colinas y el viento
soñaban musitaban y reían.
Una vez los ojos, las colinas y el viento
se hicieron huraños y tristes
como un tranvía a las 6 de la tarde
como un bar con las puertas abiertas al cielo
unas vez tus ojos parecían dos pájaros
dos colinas
dos vientos ofreciéndose
una oportunidad.
una vez mis ojos vieron tus ojos y tus tumbas
en ese desierto
una vez tus ojos fueron dos autobuses, dos periódicos
que ,me vieron arrodillado
suspirando una gota de sueño
V
Toda la tarde en mi alma y mi cuerpo
ha llovido
derritiéndome
haciéndome y haciéndome distante de la
realidad y de las nubes.
VI
Yo te ofrezco esta última culpa
no tengo más
viene en combo:
una leve inclinación de hombros
un sueño en ruinas
una señal de “te quiero, hasta los pies y mi vida”
una dulce lagrima profanando mi rostro.
Tómala, no te cuesta nada.
Después te diré
yo no tengo la culpa
pero hay otro quien no olvida.
Maritza Delmar
Quiero que sepas que aunque ya no estarás tocando mis manos, te brindo mi afecto y cariño, porque a través de tus manos te compenetraste a mi vida y quiero que ese sentimiento bonito y cálido que compartimos no se esfume en el olvido.
Aquí tienes a una amiga, compañera que te brinda sus manos para escuchar tus heridas y te brinda su hombro para consolarlas y ofrecerte mis culpas.
Gleisy Pabón
El sentir con la experiencia se volvió aislado, tenso, extraño pero acogedor tal vez no me permití establecer vínculos nuevos con alguien conocido; el encontrar a la otra persona no fue fundamental, ya que ganaron los nervios porque es necesario encontrarme primero con mi Yo interno y luego permitir a los demás que invadan mi mundo, tan encerrado, tan mío.
La capacidad para sentir emociones se ve afectada cuando la razón manda. Las manos se vuelven conexión, apoyo, al conocer al otro el mundo se percibe apacible, se aceptan las situaciones y los sentimientos propios.
II
Tratar de olvidar se me hace imposible intento cerrar con todas las fuerzas es circulo, que me mata, que me atrapa, que no me deja vivir, ese amor que me hace daño y que ya no es posible sentir. Mi meta es cerrar ciclos, vivir, encontrar mi mundo, refugiarme en él, sentirme bien con la vida. Sólo hay que esperar a que la tormenta pase y tratar de refugiarme, de encontrarme a salvo, sólo pido que el olvido no forme parte de nuestras vidas porque los momentos no se repetirán jamás, sólo esperar a que la tormenta pase, esperar y sentir sin olvidar para poder perdonar, sin que la risa se te borre del rostro, sin que el amor se me convierta en odio y olvido.
III
En la tarde llovida,
Tu distante derretida
La noche cubre tu heno
Saboreando tú veneno
.
Tus ojos una vez más sueñan ante las colinas
Rodeadas de neblinas que forman parte de la vida
Tus ojos son historia la que busco en cada esquina
Son mi paz, mi sonrisa, mi vida.
IV
“Las ranas son los únicos animales que me hacen reír, amar y sufrir”
Ranas retraídas, radican en las ramas
hacen sus rituales, raros, ruines,
caen en redes de recuerdos,
se reencuentran desvalidos,
rumiantes, rastreros, rústicos,
reaccionan con risas
que recrean la imaginación,
retroceden en sus retos con sus ratas,
rotando sus recuerdos radicales
de retahílas y retahílas
en los sueños de esa R
de recuerdos románticos.

Moisés Cárdenas
I
Tus manos son el elixir
de los dioses
que conjuga misterio
en la mordedura
de una serpiente al acecho
mis manos
temblorosas
y
tensas
busca leer tus paginas
de mis noches
de tumbas.
Tus manos
se
diluyen
e un capullo de fusión
tus manos de sedas orientales
que me lleva a explotar las tierras exóticas mientras
respiro
vida y misterio
II
(Herida)
Levanto mi aciaga
mirada,
veo tu olvido
en el fondo de una copa de vino
bebo sorbo a sorbo tu mirada
de ese despiadado adiós
que se teje en una telaraña
de recuerdos nostalgicos
en lluvias de julio
cuando las ojas
de un antiguo testamento
escribe mi nombre
y el tuyo
se borra con un paño mortuorio
¿Será por la herida que me causaste?
III
soy el acuatico,
el astronauta,
el ave,
el avión,
el anfibio,
el animal,
el amigo,
la avena,
la alquimia,
buscando el harto,
el adiós,
el ayer,
en la acción
en la amistad,
en tu apellido,
en el acertijo
de nuestro
dicho amor.